Béisbol

Pasa casi en cualquier juego, pero particularmente, aquí en Caracas, lo he visto con frecuencia en los Caracas-Magallanes o cualquier otro juego que atraiga mucho público. Mire las gradas a partir del octavo inning, o un poquito antes si el juego está abiertamente decantado hacia uno de los equipos o está lento o fastidioso.

La masa de gente, tal cual el mar que Moisés separó, se divide en dos grandes toletes: una mitad sube, apretujada, a lo más alto de la grada, y la otra mitad, se comprime contra la cerca de la parte inferior.

Vea con más detalle y descubrirá el por qué. La gente empieza a hacer una guerra de vasos. Proyectiles de 5, 6, 10 vasos metidos uno dentro de otro, algunos vacíos y otros con restos de cerveza, son lanzados a mansalva contra la gente. La grada se transforma en el campo de una batalla campal. Ante los ojos indiferentes de la policía y de la seguridad interna.

Esa gente, amigo mío, pagó su entrada. Probablemente madrugó para hacer una cola larguísima, para estar ahí. Perdieron tiempo, dinero, sueño, para estar ahí, como unos absolutos tarados, lanzándose unos a otros vasos. Sin importarles si usted llevó a su chamo, o a su novia, o a sus padres, o lo que sea. Sin importarles si usted de verdad quiere terminar de ver su juego, que al fin y al cabo, es por lo que usted pagó la entrada.

Es triste reconocerlo. Pero esa es Venezuela. Esa es la misma gente que escoge un presidente. Que mea en una calle. Que llena nuestras playas de basura. Que cagada de país.

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Estadio Universitario, Caracas Magallanes de ayer:

Precios reventa: 60 mil bolos entrada de grada, 200 mil VIP.

Si no te gusta ese precio, catire, párate a las 3 de la mañana y haz la cola“.

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Uno sabe que el país está mal cuando ya nadie pasa por TV un Caracas – Magallanes.

Gracias Venevisión. Sigan pasando su novela.

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Ni Cori Ni Cabrujas me convencerán

Nuevamente La Sis hace un gran aporte para esta cagá e blog.

Me declaro entre las mujeres más fieles de la Tierra, de esas que, pese a todas las adversidades, siempre le es leal al marido, a la causa o a la idea. No puedo cambiar mi afición por el béisbol y tampoco puedo traicionar a mi equipo, los siempre incoherentes Tiburones de La Guaira. He tratado por todos los medios de buscar otras distracciones para evitar la depresión deportiva que producen sus ya largas y consecutivas derrotas: el hockey canadiense, el fútbol americano, la Fórmula Uno e incluso, siendo triatleta y amante del ciclismo, he tratado de seguir el Tour de Francia etapa por etapa. Pero, pese a todo esfuerzo y buena intención, confieso que no siento emoción alguna cuando los Senators de Ottawa clasifican para la final, cuando la Universidad de Michigan triunfa, con un touch down de último segundo, sobre la Ohio University; reconozco que mi ignorancia en temas de velocidad ha sido de tal magnitud que sólo recientemente fue que entendí la diferencia entre la Pole Position y el día de la carrera como tal; y finalmente, el Tour dejó de tener ese brillo mágico que otrora ostentaba desde que mi Lance Armstrong decidió descansar un poco de tanto kilómetro y tanto pedal.

Todo esto lo traigo a colación porque mi hermana Corina me hizo una terrible e irrevocable revelación: “He decidido cambiarme a los Bravos de Margarita“. Sus palabras retumbaron en mis oídos y hasta me produjeron el más amargo de los sentimientos, casi los mismos que vienen adheridos con cualquier despecho o desengaño. Ella, magallanera a ultranza, conocedora de todos y cada uno de los jugadores de la oncena carabobeña, fanática número uno por influencia de nuestro querido abuelo materno -quien, según mi papá, reunía todas las condiciones para salir corriendo del susto: “adeco, magallanero y suegro“- me confiesa que ya está cansada de los desaciertos de su equipo, que demasiados han sido los desvelos viendo los juegos que pasan a extra innings, sumergida en espantosos instantes de angustia y desesperación para siempre obtener el mismo resultado. Que así no se puede seguir viviendo. A lo que respondí algo ofendida: “¿y cómo crees que me siento yo?“. Más de diez años sin clasificar a una final, ni siquiera a un Round Robin, someitda a las más pesadas burlas, a vejaciones chistes de todos mis amigos, parientes y ex novios, con la amenazadora tentación de cambiarme a otro equipo, tentación por demás justificada y comprensiblem con la tristeza que produce sintonizar un partido sabiendo de antemano que la derrota es la regla, y la victoria una muy esporádica excepción.

Me quedé toda la tarde meditando su repentina decisión. está bien… es de humanos cambiar de opinión, la vida es un constante cambio, una mutación, un ir y venir de aquí para allá sin rumbo fijo, hoy somos católicos incuestionables y mañana ateos irreverentes, hoy creemos en el comunismo, mañana nos damos cuenta de que no funciona… “Al menos no se le ocurrió cambiarse para el Caracas“, me dije en silencio, porque eso sería el fin del mundo, eso jamás contaría con mi disculpa o misericordia. Y que me perdonen mis queridísimos primos Prieto-Rojas, mi cuñado Elio y mi siempre galán Carlitos, pero me declaro anticaraquista acérrima y eterna enemiga del equipo, algo así como la Marta Colomina del béisbol, lo mismo que Osama Bin Laden es para los gringos, porque, sinceramente, ser fanático del Caracas es sinónimo de arrogancia y prepotencia, de petulancia, usando el discurso del “meeesssmísimo”, la versión pelotera del imperialismo, capitalismo y golpismo.

Y quizás ese rechazo se deba a que, desde mi adolescencia, he padecido los tormentos de que significa lidiar con los caraquistas: todos mis ex novios han sido fanáticos del equipo, desde el primero que se atrevió a darme un beso hasta el último que me insinuó matrimonio y compromiso. Ir al estadio con cada uno de ellos siempre implicaba un espantoso rugido, un noveno inning sin querer voltear a la pizarra, un tener que ver a Lezama caminando por las gradas con unos aires de superioridad como si se tratara de Brad Pitt, un aceptar en silencio que jugadores maravillosos como Galarraga, Vizquel y Abreu, muy a mi pesar, hayan salido de ese dugout y no del de los Tiburones de La Guaira. Creo que más bien es una envidia terrible, un reconocer que mi equipo no da pie ni con la bola ni con el bate.

Pese a todo esto, pese a que ya no hay Guillén, ni Salazar, ni Polidor ni Café Martínez, sigo siendo fiel a mi equipo. Y es una fidelidad sin cuestionamientos, es una lealtad más allá del amor y del odio. No como la del siempre bien recordado José Ignacio Cabrujas, quien años atrás, también frustrado por la racha de nuestros escualos, hizo pública su renuncia para después tener que arrepentirse de sus palabras. La mía es constante, como constante ha sido las derrotas. Mi cariño al equipo es desinteresado, como desinteresados también son los fanáticos que aún conservan un espíritu alegre y se atreven a ir a las gradas a tocar los tambores y cantar “Ehhhh… La Guaira“.

Por eso, ni la tajante decisión de mi hermana, ni las debilidades que hicieron temblar las posturas del señor Cabrujas, harán cambiar mi afición. Mientras sigan perdiendo yo descubriré nuevas pasiones o nuevas distracciones momentáneas para lidiar con la depresión. Pero mi querer siempre estará con los Tiburones.

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¡Play ball! Un arranque a medio dar…

Ayer todos corríamos en la oficina: durante las horas de la tarde los niveles de productividad deben haber sido de los más elevados de los últimos meses. La razón: todo el mundo quería dejar todo listo y todo listo temprano, para poder lanzarse lo antes posible a la locura histérica colectiva del fin de semana de puente.

Yo me sumaba a la corredera, pero mis razones eran distintas: antes de las 7:30 de la noche quería verme llegando al estadio de la Ciudad Universitaria para disfrutar del primer juego de la temporada de béisbol profesional. Logré la misión, pero sólo en parte.

La primera sorpresa agradable con la que me encontré al salir de la oficina fue el tráfico: extraña y particularmente suave, a pesar de la fuerte lluvia que cayó en horas de la tarde. Evidentemente la mayor parte de la ciudad de desplazaba en sentido opuesto al mío, escapando por tres días de la agobiante selva de concreto… si no es que ya andaban a mitad de camino, en plena vía a Higuerote o La Guaira o Morrocoy.

Segunda impresión positiva: el estacionamiento del estadio, con un orden que nunca antes había visto, con muchos individuos encargándose de la seguridad. La tarifa un poco costosa (5.000 bolívares o lo que es lo mismo que 5 bolívares fuertes) pero que se paga sin chistar con tal de tener el carro con todas sus partes al final de la jornada.

Resulta increíble que el carro termine siendo un refugio místico para los habitantes de esta ciudad, o quizás y más bien sea la consecuencia lógica de la caótica dinámica a la que estamos sometidos los animales citadinos en los que nos hemos convertido. En el preciso momento en el que mis amigos y yo pusimos pié en el piso, al bajarnos del carro, se inició el rosario de desgracias que implica la ida al estadio.

Escaleras anegadas por la lluvia, olores rancios de orines de todo tipo que se confunden con el sinfín de esencias pachulísticas e inauditas intrínsecas a la economía informal -fritangas, esencias de incienso, podredumbres, sudores y otras emanaciones corporales, por mencionar unas pocas-, una bulla extremadamente absurda -ritmos de todo tipo que salen distorsionados por parlantes que gritan como en un lamento ininteligible, los lecos de los buhoneros, la letanía de precios y reprecios de los revendedores-, basura esparcida por cada rincón y la representación característica e inevitable de la venezolanidad: la cola. Ese es el paisaje que rodea al deporte más representativo de nuestro país -y me pregunto ahora: ¿es que acaso podía ser otro el paisaje?

Siendo ya casi las 8 de la noche seguíamos tratando de dilucidar el funcionamiento de las colas y las entradas y la reventa. Al final un policía nos aclaró todo: las entradas para sillas ya estaban agotadas y la larga cola era para adquirir entradas en las gradas. Por un momento pensamos en comprar las entradas a algún maldito -reitero sí lo de “maldito”- revendedor, pero al final el raciocinio pudo más que la pasión deportiva. Misión: Imposible. Misión: Incumplida.

Terminamos en cualquier mal sport bar de la capital, de esos que ponen los juegos en la pantalla y una música insoportable a todo volúmen -la pregunta típica del desprevenido: ¿esto es un sport bar o una discoteca?- viendo el juego de las Grandes Ligas y admirando – más bien sintiendo un poco de envidia- el magnífico estadio de los Diamondbacks. Y entre inning e inning, cuando el canal hacía un pase al Unversitario en Caracas, veíamos cómo el estadio no estaba ni a medio llenar.

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El juego no se acaba hasta que termina… Y no empieza hasta que arranca

No cabe la menor duda. Para la mayoría de los hombres venezolanos los primeros días de octubre representan algo tan grande como para la mayoría de las quinceañeras los días que preceden al fastuosísimo evento del Miss Venezuela. Por decenas, por cientos, por miles, por millones se pueden contabilizar a aquellos que se dedican -o nos dedicamos- a seguir por prensa, radio, televisión, buscadores de noticias en la web, blogs, foros o cualquier otro medio de comunicación los pormenores, chismes y detalles de última hora la temporada que esta a punto de comenzar.

También como un pequeño niño a mediados de diciembre, que espera -o se desespera por- la cercana llegada de los regalos navideños, los fanáticos de la pelota venezolana esperamos con desespero el 12 de octubre para celebrar esa gran efeméride, que no es el día de la raza ni tampoco, con el perdón del Mico, el día de la resistencia indigena o aborigen o de los negros barloventeños o de nadie. Celebramos, con bombos, platillos y -si dios y los impuestos nos lo permiten- mucha cerveza, el arranque del calendario del Beisbol Profesional Venezolano.

Este año, para variar un poco y saciar tempranamente la fiebre de los más fanáticos, el calendario arrancaría oficialmente un día antes, el 11 de octubre, con el primer partido en liga de los flamantes Bravos de Margarita, que visitan a los Leones del Caracas. Delirando, ya en avanzado estado febril, busco para saber la hora en la que iré al coso universitario a presenciar mi primer juego de esta temporada 2007-2008. ¿Y con qué me encuentro?

- Si anteriormente hicieron click en el link de los Bravos de Margarita habrán notado que es una página que actualmente no existe. De hecho, la página de los Bravos de Margarita está aún alojada bajo el URL del extinto equipo de Pastora de los Llanos.

- Si hicieron click en el link de los Leones del Caracas, podrán notar que la página, a un escaso día del arranque de temporada, sigue en construcción. Eso sí, los precios de los abonos está publicados, esa parte del negocio no se puede abandonar. Se agradece el gesto de colocar en un costado el calendario de encuentros de los felinos, pero sigue sin funcionarme: no aparece la hora del primer encuentro de la temporada.

La decisión más lógica, después de ese par de intentos fallidos, es acudir a la página oficial de la Liga. Sorpresa: la página no está actualizada. Sí, hay algunas noticias sobre Magglio y el campeonato de bateo y un tal homenaje a Concepción. Hay incluso una nota sobre el 11 de octubre y el arranque de la temporada, pero ni allí aparece la hora de arranque del juego Bravos vs. Leones, ni de los otros tres de la jornada. Al hacer click en el botón de “Calendario”, ¡otra sorpresa! No te lleva a ningún calendario. De hecho ¡no te lleva a ningún lado! Eso sí, corrigieron un poco: ¡ayer te mandaba al calendario de la temporada pasada!

Después de mucho intentarlo conseguí el fulano calendario de la temporada. Sólo en la página del diario Líder pude conseguir un calendario decente y completo de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional -en las páginas de los clubes, como es lógico, sólo están los encuentros que cada uno de ellos disputa. Ojalá que cuando la temporada empiece arranque de verdad.

Pero nada de esto me desanima. Sigo esperando con ansia el arranque de la temporada. Ojalá que no sea tan lento y “chucuto” como se ha presentado hasta ahora, ojalá podamos tener tres meses de buen espectáculo y pasión.

Casi escucho ya el eco lejano del “play ball”.

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21 comentarios

  • claro, como vas a conseguir calendario alguno si ellos no son parte del gobierno bolivariano mesmo…
    Y dicen que para que actualizar las páginas si nadie vé ese juego, porque ese es un juego de oligarcas…
    Casi casi como el golf…
    Por cierto, aclara en donde esta está sección y la cagalería que parece que nadie se dio cuenta de los enlaces…
    CeP…

  • pa mi esa vaina es deporte e’ goldo.

  • Ya la gracia del señor todo poderoso había bajado y había iluminado tu camino, al no conseguir cola para ir al estadio y teniendo seguridad para dejar tú carro, no esperaras que dios se apiade de ti y te dé motivos suficientes para cambiar la opinión que tienes de esta cagá e país, al no permitirte inhalar los preciados aromas que circundan el estadio universitario…
    CeP…

  • Yo empizo a ver Beisbol local cuando se acabe la Serie Mundial.
    Es lamentable pero me dá caspa todo lo que rodea el torneo nacional, el ya descrito peo del estadio, las páginas Web que no funcionan, los periódicos que no informan y si lo hacen es con datos errados, narradores y comentaristas que no sirven ni para cantar un bingo (cómo les hace falta el audio en ingles de fondo para ir medio traduciendo comentarios), en fin pura cagaepaisismo.

  • Verga!!!… en serio no pasaron un caracas-magallanes???…
    Es verdad que estamos mal, pero vamos para peor…
    Caga é televisoras!!!

  • El León de Los Leones

    Sis, tu hermana simplemente ha visto la luz al final del túnel. Ha reconocido sus pecados y se ha abierto a una nueva vida, no tan pecaminosa, mas aun distante de ser digna, como la de un fanático del Caracas.

    Apóyate en tu capacidad física, que si bien dista mucho de tu capacidad para escoger equipos, pareciera estar ofreciéndote mayores beneficios.

    Que no te joda mucho el frío…

  • Gracias León de los Leones… creo que así como no escojo bien los equipos, tampoco escojo bien a los novios… jejeje! Nada, seguiré siendo una Tiburona que va para el Stadium a comer cotufas o a comprar souvenirs… porque ni un jueguito bueno nos han dado últimamente… qué fastidio es esta lealtad que no me permite cambiarme…
    Saludos… y el frío ya llegó pero la cosa dura es en diciembre, enero y febrero… ahí si voy a pedirte que te acuerdes de mi…
    Saludos

  • Verga Bs.F. 200 una entrada pa VIP? el inning sale a Bs.F. 22,22!!!

  • Felixmen, qué bueno tu razonamiento… cada inning a 22,222 Bs. Habría entonces que ligar a que el juego se vaya a extras para que la cosa tenga como un descuento o una rebaja proporcional. Y si te dan ganas de ir al baño??? Te pierdes 22,000 en caso de que haya cola?
    Qué genial…
    Saludos
    La Sis

  • León de los leones, yo ví la luz al final del túnel como tu bien dices. Los que no parecen ver luz es tu Cagá e Equipo que bien dejados en el terreno los dejaron anoche. Sis, hermana querida todos tenemos derecho a reflexionar pero si quieres seguir creyendo en los Tiburones puedes hacerlo, siempre tendrán la excusa de que su barra es la mejor!!!
    Te quiero y extraño y al León de los Leones le deseo lo peor para su equipo (si es que pueden estar peor)

  • El León de Los Leones

    Amiga Yoris, dedíquese a tomar vodka o a recomendar libros de Yoga, que de eso pareciera que sabe un poco más…

    Los Miríficos Leones – valga la redundancia – como todos los años estarán siendo protagonistas del torneo a medida que pasen los meses.

    Salud y nos vemos en Enero…

  • Priiiiiiiiiiiiiiiiimo un poco tarde mi comentario, pero debo decircelo, aqui lo unico confiable en el beisbol es R al 4000 o lo que es igual http://www.cuantoacuanto.com, alli de seguro salia la hora del encuentro. No crean en mas nadie. PD. No tengo acentos ni enies.

  • Que asco, de pana que para que se lancen vasos cual carajitos de bachillerato, no se puede tolerar…
    Que se pudran esos mal paridos… De pana que no se puede vivir con esta clase de ser vivo llamado “venezolano”…

  • Estimad@ Sis:

    Tremendo tu escrito y, a pesar de que no lo quieras, ¡¡cuanto se parecen, en su esencia tiburonera, a los escritos por el gran Cabrujas!!
    Ya lo imprimí y archivé junto a los de Cheito.
    Creo que mal interpretaste lo que quiso decir José Ignacio, sin embargo, tu escrito dibuja claramente nuestro “ser-tiburonero”.
    Gracias por el aporte a mi colección.

    Para que te sigas luciendo ante los leoncitos, diles que también los poetas: Armando Rojas Guardia y el recién fallecido Adriano González León, son tiburoneros. Y Daniela Kosan.
    Saludos y pa’encima.
    Tibuneitor

    PD: Lo publicaron en un “post” del Foro de la “Web” Tiburones.net, por si te intriga la cuestión.

  • a mi me estamparon una botella pecho cuadrado (de vidrio) en la frente en el ‘93, siempre ha sido un CeP…

  • Estoy de acuerdo en que vivimos en un pais que desgraciadamente esta hasta el tope de ineptos y gente que no quiere trabajar y ademas comparto que debe existir el libre derecho a expresarse, sin embargo, tu pagina es una ofensa para esa minoria que trabaja y quiere surgir, ese grupito de gente que se levanta todos los dias con la esperanza de hacer las cosas bien, por que eso hace la diferencia. Recuerda que si este pais es una cagada entonces tu tambien lo eres….

  • malditos parate alas 1 de la mañana y compra tu entradaescapao
    22 Abril, 2008 a las 8:48 pm
    a mi me estamparon una botella pecho cuadrado (de vidrio) en

  • caracas pa todo el mundo desde cartanal pa, el mundo

  • Coño LaSis, no me meto contigo porque mis burlas estan reservadas a los caraquistas. Marparicientos esos.

    Que ladilla con las chiritas de la verga (entiendase Aguilas del Zulia). La otra vez me fui al Luis Aparicio con un grupo de compañeros. Muchos de ellos fueron gentilmente acogidos en nuestra tierra, provenientes de sitios como Valera, Ciudad Bolivar, Barinas o Mérida.

    IGUEPUTAS CARAQUISTAS TODOS!!!

    Verga y nisiquiera caraqueños son. Hay unos que hasta de Valencia son. Mi prima que es de CABIMAS!!! Porque el novio es caraquista. No Joda.

    Y yo con las “igueputas” chiritas. Y vinieron a perder ese día. Vergación de ladilla.

  • Si, tu que eres comunicadora social frustrada y que debes ser mas bloggera que yo. Es contigo. No se me olvida ese dia en el estadio cuando descubri tu mas oscuro secreto. ERES CARAQUISTA!

    Y la otra, si, hace años que vives en Caracas pero aunque reniegues de ello NACISTE EN MARACAIBO NOJODA! Los igueputas Leones no son tu equipo.

    ARRIBA LAS IGUEPUTAS AGUILAS AUNQUE SIEMPRE PIERDAN (Bueno, esta temporada vamos bien pero esperen el round-robin, como siempre)


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