El precio de la libertad

boletoa.jpg

Al igual que miles de venezolanos, me desperté ese día más temprano, tomé el teléfono y encendí la computadora. Pero ni por una vía ni por la otra: al igual que miles de venezolanos ese mismo día tuve la certeza de que no iba a conseguir ni una entrada para ninguno de los juegos de la Copa América. Excluido en mi propio país. Inaudito.

Después empecé a ver los precios de las entradas por distintas vías: algunos anunciándolas por sus sistemas de mensajería instantánea, otros por el simple boca a boca. Llegué incluso a hacer un sondeo por algunas de las páginas web que se dedican a la compra-venta de bienes y servicios.

Muchos rumores surgieron entonces, sobre la participación oficial (léase gubernamental) en el proceso de “adquisición” de entradas. Se dijo que el gobierno había comprado todas las entradas de la inauguración, que había comprado tal o cual tribuna del primer juego en Pueblo Nuevo y otras y variadas teorías.

El pasado 26 de junio se corroboraron los temores de muchos: ante la magnánima presencia del Supremo en Pueblo Nuevo, el público asistente, respondiendo una vez más al estímulo pavloviano oficial, vitoreó, coreó, alabó y celebró al máximo mandatario nacional en uno de los actos deportivos más lamentablemente jalabola de los últimos años. Escuchar el público coreando “uh, ah, Chávez no se va” iba poco a poco carcomiendo mis entrañas, y más aceleradamente iba destruyendo el amor que cualquier fanático del fútbol en Venezuela puede sentir por el campo, las graderías, el público del icónico estadio tachirense.

Todo ha ido cambiando después del acto inaugural. En el mismo primer juego contra Ecuador se vio –o más correctamente, se escuchó o se dejó de escuchar– un público desconocido o desconocedor de lo que pasaba en la cancha. En los juegos siguientes se empezaron a escuchar vítores completamente opuestos a los del primer día. Mayúscula sorpresa, además, cuando en el partido entre Paraguay y Estados Unidos, en la propia Barinas natal del Supremo- las gradas apoyaban eufóricas a un equipo norteamericano que batalló mucho, un esfuerzo recompensado por el público, incluso cuando quedaron abajo en el marcador.

Maracaibo anoche dejó completamente al aire las costuras del montaje del acto inaugural. Empezó modesto el grito de las gradas, “y va a caer… y va a caer…” En un esfuerzo por acallar el clamor de los asistentes, en el sistema de sonido del estadio empezaron a sonar barras y cantos pregrabados.

Es difícil tapar el sol con un dedo, o callar al pueblo poniéndose el índice frente a los labios.

El público arreció en sus cánticos y abucheó al encargado del sonido del estadio. Y con eso, además, abucheó a toda la clase dirigente del país. Cada vez más fuerte se escuchaba ese reclamo, ese anhelo de un pueblo entero que terminó por pedir a todo gañote una sola cosa: Libertad.

El público que asistió al Pachencho Romero a ver el encuentro Argentina – Colombia nos hizo ver que no importa el acaparamiento de entradas, las dificultades en la entrega de tickets, los problemas de organización y logística, los precios exorbitantes de las entradas revendidas… ese público demostró, simplemente alzando su voz, que la libertad no tiene precio. 

Así lo reseñaron en Argentina

Anuncios

1 Response to “El precio de la libertad”


  1. 1 Derrick 15 enero, 2013 en 8:51 am

    magnificent publish, very informative. I wonder why
    the opposite experts of this sector don’t understand this. You should proceed your writing. I’m sure,
    you’ve a great readers’ base already!


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




cagarruticas en 140 caracteres

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a esta cagá e' blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a otros 44 seguidores

Gente que se embarró los zapatos:

  • 544,035 personas

Contacto!

Tus comentarios son bienvenidos en cualquier post de este blog. Puedes escribirnos, enviar fotos, artículos, experiencias a cagaepais@gmail.com o cagaepais2@gmail.com ¿Quién quita que tu seas el próximo irresponsable en entrar en esta cagá e blog?

¡Mosca! ¡No sea pirata!

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
Blogalaxia
ecoestadistica.com document.write('');

A %d blogueros les gusta esto: