Encuentros cercanos con el tercer mundo en el cine.

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Decides ir con unos panas al cine, para pasar un domingo en la noche tranquilo. Iluso. 

Compras la entrada desde tu casa, por Internet, para evitar las colas. Ingenuo.  

Llegas al cine 45 minutos antes, para conseguir buenos puestos. Pendejo. 

La primera cola: la misma que querías evitar. La máquina que expende los tickets está “guindada”. Tienes que ir a la taquilla y guindarte con el empleado para que te den las entradas. 

Luego, la segunda cola: la de las cotufas. Prepárate para 45 minutos de experiencias extrasensoriales. Delante tuyo va una gordita que se llama María Carlota –MaríaCa-, con cara de insufrible. Hablando con María Beatriz –MariBea- y María Laura –MaríaLau- sobre lo hermosa que encontró a Europa en este último viaje, sobre las 300 cc. de tetas que se va a poner y sobre como esta vez no va a dejar que Jorge Luis haga con ella lo que le dé la gana. Todo estas 3 conversaciones ocurren simultáneamente, a 120 decibeles, y aderezado de palabras de afianzamiento de la amistad entre jóvenes estudiantes, como “marica”, “puta”, “perra”, “pajúa”, etc. Detrás hay una pareja de señoras quejándose de lo lento que es el servicio, quejándose que en la otra caja atienden dos cajeros y en la nuestra una sola, y quejándose porque ya Raimundo no quiere ni siquiera llevarla para el cine. Todas estas 3 conversaciones ocurren simultáneamente, a 120 decibeles, aderezadas de palabras de afianzamiento de la amistad entre doñas menopaúsicas, como “amiga”, “chica”, “muérete”, “horrible”, etc. 

El grupo decide separarse: una parte va a ir haciendo la cola para entrar al cine y “cuidar el puesto”, mientras que otra parte decide seguir con la titánica labor de comprar refrescos y cotufas. Aparece en escena la mensajería de texto. 

> Aquí arriba la cola es horrible tambien. 

> Esto no se mueve. 

> Ya vamos entrando. Les guardamos puesto. 

> Comenzaron los trailers. Como van? 

Por fin llegas a la caja. Ves que hay una barra con 8 cajas de las cuales sólo la mitad está funcionando. El empleado que te toca, con ese entusiasmo que sólo puede tener el joven subpagado que obligan a trabajar un domingo en la noche por un sueldo de mierda, te “atiende”: 

– ¿Qué quieren?

– Buenas noch…

– ¿Qué quieren?

– Dos combos medianos, uno con nestea, por f…

– El combo sólo sale con refresco.

– Esta bien: dame los dos con Coca-C…

– Coca no hay. Aquí solo trabajamos con Pepsi.

– Esta bien, dame los dos con Pep…

– ¿Algo más?

– Me das un agua mineral, por fav…

– Agua no hay.

– Pero ahí estoy viendo en la nev…

– Agua no hay. 

Desistes, y pides la cuenta.  

– ¿Los refrescos no estaban incluidos en el precio de la entr…

– Si. Dame la factura entonces.  

– ¿No te sirven las entradas? No sé donde puse la fact…

– No.

– Pero aquí en la entrada dice “Incluye un refresc…”

– ¡La factura! 

Después de dos minutos revisando bolsillos y carteras, aparece la factura. El desgraciado ni la ve: la bota directamente en la basura. 

– ¿Algo más?

– Si, por favor: ¡muéret…

– ¡El siguiente en la cola! 

Cinco metros antes de entrar a la sala, te da la bienvenida un olor que es una mezcla entre guayaba podrida y pañal cagado. Te preguntas cuál puede ser la causa de ese olor, y lo descubres apenas pones un pie adentro de la sala. Un pegoste en el suelo, fruto de días y semanas y meses de capas de derrames de refrescos y cotufas y chocolates pegados en el suelo sin ser limpiados. Un suelo que deja pendejo el suelo de un baño del Estadio Universitario el día de un Caracas-Magallanes. En el noveno inning. Un día de lluvia. Por un instante, agradeces la oscuridad. Apretas los dedos del pie dentro del zapato para que no se quede pegado en ese engrudo y sigues. Paso a paso, como un astronauta caminando en la luna. Y haciendo acrobacias para que tu refresco y tus cotufas no se caigan. 

Adentro del cine, lo mismo de siempre:

Como siempre, el mensaje de “Apague su celular” serán los 40 segundos más inútiles de la historia del cine, la publicidad y la comunicación audiovisual conjuntas: el carajo de dos filas adelante se mandará mensajes de texto toda la noche, a la chama que está 3 puestos a la derecha le sonará en la mitad de la película el celular, que invariablemente, estará en el fondo de la cartera.

Como siempre, el grupo que está sentado delante -probablemente MaríaCa, MariBea, MaríaLau y compañía- pasarán toda la película hablando a 120 decibeles.

Como siempre, una vez comenzada la película, alguien bajará por el pasillo, susurrando “Jimmy… Jimmy… Jimmy… Ji-mmyyy”.

Como siempre, alguien se parará en la mitad de la película a mear o a comprar más dulces –recoges las piernas-, regresará a los 10 minutos –recoges las piernas- y llegará preguntando a todo volumen qué pasó en esos diez minutos -reprimes el instinto asesino-.

Como siempre, se meterá el audio de la película de la sala del lado a tu sala, creando experiencias tan bizarras como por ejemplo, ver una comedia romántica con disparos y explosiones.

Como siempre, se quemará la película o se perderá el foco o se joderá el audio.

Como siempre, apagarán el aire acondicionado faltando media hora de película.

Como siempre, piensas “cagá e país” y añades un cine más al que no regresarás más nunca: el Cinex Tolón, perfecto compendio de todo lo incivilizado que podemos llegar a ser los venezolanos. 

Y eso que no hablamos en este post de lo que la cola que te estará esperando en la taquilla del estacionamiento. Eso es tema para otro post aparte…  Cagá e país.

Otro post sobre el tema “Mala educación en el cine” aquí.

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10 Responses to “Encuentros cercanos con el tercer mundo en el cine.”


  1. 1 Balsamino Moreira 23 julio, 2007 en 5:21 pm

    te falto el tipo que tu le dices que se calle, y el tipo te responde diciendo que ahi no hay ningun cartel que pida silencio

  2. 2 FLORECITA DEL CAMPO JIMENEZ 24 julio, 2007 en 9:21 am

    Y que me dices de ese que te echa el refresco o las cotufas encima por cualquier inexplicable razon…del que no logra moverse sin patearte el asiento…
    cagaegente!!!

  3. 3 Tirahuequito Machado 24 julio, 2007 en 10:19 am

    ah claro nunca falta el coño de madre que ya vio la pelicula y se la esta explicando a la pajua de la novia

  4. 4 Felixmen 25 julio, 2007 en 7:58 am

    Por esa misma vaina es que tengo tiempo que no voy al cine. Me dá caspa tener que aguantarle necedades a todos los empleados subpagados que te “atienden”, no es su culpa que les paguen una mierda pero tampoco es la mía… cagá e gente, cagá e cine, cagá e tolon, cagá e estacionamiento, cagá e vigilante, cagá e país….

  5. 5 alejo 25 julio, 2007 en 8:04 am

    Y que tal del mal PA___ido del puesto de atrás dando golpes o patadas a tu silla……….

  6. 6 Matamuerto 25 julio, 2007 en 12:54 pm

    La verdad es que no se de que tanto se quejan. Con la cantidad de DVDs piratas que hay en la calle hay gente que aun sigue yendo al cine a pasar tantas penurias?

  7. 7 labellazuliana 30 julio, 2007 en 8:57 pm

    jajajajajajajajajajajajajajajajajaja, exactamente lo mismo que yo vivo cada vez que se me ocurre ir al cine. Y lo que dijeron en los otros comentarios es totalmente cierto. Te cuento algo, una vez en el cines unidos de El Marquez estaba un tipo con el celular encendido justo al lado de mi, la vaina le sonaba a cada rato, en 2 ocasiones le dije que apagara el celular y me salió tragandome, la tercera vez que sonó el aparatico se lo quité de las manos lo apagué y lo lancé a la parte delantera de la sala y le dije “si gritas te voy a dar la paliza de tu vida”, el tipo se quedó sentado inmovil hasta que terminó la pelicula y fue cuando recogió su celular. Fue una medida drástica pero ni modo, Cagá e país como dices tu. Saludos.

  8. 8 Esta pana 2 agosto, 2007 en 1:40 pm

    Seh… así son las cosas, pero creo que ya lo asumí por aquello que las ‘expectativas te llevan a la decepción” y tal… ‘tonces ni modo… la experiencia cinematográfica acá es así y ya. Lo único que honestamente me molesta y me molestará para siempre porque simplemente no logro comprenderlo, es la gente en el cine que cada cinco minutos le pregunta al de al lado “¿viste eso?”… ¡Joder! ¡Está sentado frente a una pantalla enorme con los ojos abiertos… de bolas que vio!. La gente con este estúpido instinto repite esta frase un promedio de 473 veces por película de hora y media de duración… ¿por qué? ¿por qué?… ¿POR QUÉ?… CeP.

  9. 9 Juanbrujox 30 agosto, 2007 en 4:43 pm

    Muy MUY bueno este articulo… la experiencia de ir al cine en Venezuela es una verdadera plasta de mierda…. ni los que tenemos posibilidades de ir a las funciones de medianoche estamos excentos de esta vaina… y disfrutar de la pelicula a plenitud es meterle los 15 numeros al Kino… Excelente articulo…

  10. 10 mijhail 28 octubre, 2010 en 2:28 am

    Faltó nombrar las cagá’e personas que pasan los 45 minutos en la cola de las cotufas, y al momento de su turno de comprar es que se ponen a decidir que van a comprar. En el cine, en el mcdonald, en el pollarturo, en el perrocalentero, etc., etc., etc. Caga’e país.


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