Los nombres de las cosas

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Un mal que arrastramos desde inmemoriales tiempos es darle nombres pomposos y ridículos a las obras. Este mal tiene, a su vez, y también desde anteriores repúblicas, un mal que lo complementa: cambiarle los nombres a todo con cada gobierno nuevo para dar la ilusión de cambio. Dos caras de una misma moneda, dos males que nos hunden en el subdesarrollo y nos hacen una cagá e país.

No importa el color del que ostente el poder. No importa el número de la república: escogemos a un “prohombre” o un “prócer” para homenajear, disfrutamos con el bautizo, nos tomamos bonitas fotos cortando la cinta, y al cabo de días o acaso meses, quedan en el olvido tanto el nombre como la obra.  

Gran polémica se creará seguramente en el país con dos noticias aparecidas el día de hoy en la prensa nacional. La  primera noticia informa que en Yaracuy el Consejo Legislativo tiene la pretensión de cambiarle el nombre a la autopista que une Valencia con Barquisimeto. Al atravesar dicho estado, esta autopista pasa a llamarse “Rafael Caldera”. Ahora bien, los insignes legisladores yaracuyanos quieren cambiarle el nombre y ponerle “Andresote”. ¿Quién carajo en su sano juicio puede tomar en serio esto? ¿Es más, quién carajo es Andresote? Claro, nos imaginamos que fue un huevón que alguna vez luchó contra la oligarquía o algo así, lógico, pero ¿cuál es la necesidad de ponerle su nombre a una autopista, que, además, es la única que hay, y que sus usuarios, conscientes de eso, la llaman con la brillante sencillez de la sabiduría popular, “La Autopista”?

Más allá, en el estado Guárico, las autoridades anuncian la construcción de un hospital para San Juan de los Morros que se llamará Ernesto “Che” Guevara. No vamos a discutir sobre la validez o no de la obra del Che Guevara, porque eso se alejaría del tema que hoy nos ocupa; pero en nuestra humilde opinión, ponerle a un hospital el nombre de un médico cuyo máximo logro era fumar siendo asmático es como ponerle a una iglesia “Putísima María Madre de los Infiernos”. Algo contradictorio. 

Ejemplos de estos, hay miles. Hace un par de años, la Alcaldía de Caracas organizó un fastuoso acto para rebautizar la prolongación de la avenida Páez (antes conocida como la avenida Intercomunal Montalbán – Antímano). A partir de ese día, todos debíamos llamarla “Avenida Teherán”. Con la mano en el pecho, ¿hay alguien que la llame hoy en día así? Haga la prueba, si un día le preguntan: 

– ¿Panita, cómo llego a la UCAB? 

Responda de la siguiente manera:

– En la India, doblas a la derecha, sigue por la avenida Teherán y ahí mismito, a 3 kilómetros, cruzas a la izquierda.

– ¿avenida Teherán? ¿Cuál es esa? ¿Esa no es la avenida Páez?

– No panita, avenida Teherán. 

Dentro del carro dirán: 

– Este guevón no sabe. Búscate a otro. 

Otro caso: el Parque del Este. ¿Porqué ese terco empeño de llamarlo Rómulo Betancourt o Francisco de Miranda? Señores gobernantes: esa vaina se llamará Parque del Este per secula seculórum. Así lo queremos los habitantes, a quienes ustedes se deben. No gasten más plata en esa vaina. Sea “Santa María” o “Leander”, si no cuidamos el pedazo de barco ese, se nos va a joder igualito. Lo mismo pasa con la represa del Guri (conocida oficialmente como “Simón Bolívar” en la quinta o “Raúl Leoni” en la cuarta), con el ejército (Fuerza o Fuerzas, Armada o Armadas, igual ¿sirven para algo?), con los ministerios (esa ridiculez de llamarlos ahora a todos “Ministerio del Poder Popular para…”), el aeropuerto (¿cómo lo llamas tu, Simón Bolívar o Maiquetía?), la PTJ/CICPC, la DIEX/ONIDEX, y pare usted de contar… 

Todo un gasto innecesario de recursos para rebautizar algo que no sirve. Esa misma plata podrían usarla para que, con el nombre viejo, funcionara un poquito mejor. Esta situación nos lleva a cosas tan aberrantes como un billete que diga “República de Venezuela” (tranquilo pana, esa vaina sirve igual, hasta que se joda), que los pasaportes vigentes digan “Comunidad Andina” (ente del que ya no somos miembros, por ventolera oficial, pero que a lo mejor…), que tengamos como cien variedades de placas automotores diferentes o que las monedas de 1000 recién acuñadas no sirvan “porque el caballo está viendo hacia el lado que no es”. Dinero derrochado en bautizar y rebautizar y re-rebautizar un elefante blanco, creyendo y jurando que con un nuevo nombre ahora la vaina si va a funcionar.

Hablando de gastar plata, caemos en un tema muy relacionado con el cambio de nombre, algo caído en desuso (porque es un mal que data de aquellos lejanos años en que este país cambiábamos de gobierno): los cambios de colores o logos de los gobiernos regionales. Alcalde nuevo, nuevo gobierno, nuevos colores: el primer año nos echamos la mitad del presupuesto repintando las patrullas, rotulando de nuevo los despachos, decorando los postes con el loguito nuevo, mandando a hacer la papelería nueva, pintando de nuevo el edificio y el Concejo. Nos preguntamos: ¿por qué las patrullas municipales no están pintadas de blanco y adornadas con los escudos de los municipios y la palabra POLICÍA? Algo que sirviera pase la autoridad que sea. ¿Una patrulla roja nos protege hoy mejor contra el crimen que la que ayer era verde o naranja?

¿No hay, por lo más querido del mundo, una ley que prohíba poner en una patrulla la cara del presidente o del gobernador o del alcalde? Si este artículo no existe, por lo menos desde aquí proponemos uno que permita las caras de los políticos sólo en los camiones de basura. Sería una bonita analogía de lo que es esta cagá e país.

14 Responses to “Los nombres de las cosas”


  1. 1 Rostyn 26 julio, 2007 en 11:41 pm

    Grande!

    eso es todo.

  2. 2 Daniel 27 julio, 2007 en 8:59 am

    Chamo, muy muy bueno este articulo, 100% de acuerdo contigo, y la analogía del camión de basura te quedo perfecta porque hasta ahora es lo único que hemos llevado a esos cargos son basuras!!! o bueno otros han llevado porque yo nunca he votado por el que gana, solo por Rosales en Maracaibo. Será que empiece a botar por chavistas a ver si pierden? y les sale la trampa de las maquinitas por el culo!

  3. 3 Pañal de aguamala 27 julio, 2007 en 10:38 am

    lo de la ptj es el colmo, me gustaria saber como coño cuando la CIPCJIM o como mierda se llame actualmente se presenta cuando hace una redada.
    Antes gritaban PTJ, y todo el mundo se cagaba, y ahora: CICPC todos contra la pared!. No joda no me puedo imaginar la pila de malandros cagaos de la risa

  4. 4 pedroso 27 julio, 2007 en 10:54 am

    Jejejeje…. se me olvidó un clásico, creo que es lo que más ha cambiado de nombre en este país:

    El Día de la Raza —> Día del Descubrimiento de América –> Día del Encuentro de Dos Mundos —> Día de la Resistencia Indígena…

    seguro este año le cambian el nombre otra vez…

  5. 5 Fernando 27 julio, 2007 en 1:24 pm

    Periodistas por la verdad, abogados bolivarianos, todo forma parte de la Venezuela en paralelo que se esta creando este triste personaje que nos desgobierna

  6. 6 Felixmen 30 julio, 2007 en 1:27 pm

    Acertado, perfecto, agudo, sin duda un gran artículo.

  7. 7 labellazuliana 30 julio, 2007 en 8:23 pm

    Mirá te doy un datico, ahora el Pico El Aguila en Mérida no se llama asi, los del Consejo Legislativo en el mes de junio le cambiaron el nombre a: “Collado del Nido del Cóndor”, pero adiviná porqué: eso del águila hace recordar al “Imperio” y por ahi ike no hay águilas, asi como lo leeis, salió en el periodico

  8. 8 asomao 1 agosto, 2007 en 6:49 am

    Bueno, ¿que esperabas? en falcon sino me equivoco hay cerro llamado Copey (con “y”) y a la loca de lina ron se le ocurrio pedir el cambio de nombre del cerro porque sonaba “cuartarepublicano” aunque ese fue su nombre durante siglos.

  9. 9 jose 14 agosto, 2007 en 12:51 pm

    del carajo man yo digo lo mismo tu crees q alguien (ni los propios chavistas) van re-estructurar su cerebro para decir “parque francisco de miranda” no jdoa todo el mundo dira parke del este.

  10. 10 Juanbrujox 30 agosto, 2007 en 4:34 pm

    No olvidemos el Bolivar Fuerte… y las Fuerzas Armadas Bolivarianas, el cambio de nombre del INCE y las pretenciones de poner su constitucion personal como un libro rojo… aparte el logo del IVSS pronto cambiará de azul a rojo… esas son obras loables que nos garantizan la patria grande, la patria de Bolivar, prosperidad y desarrollo, si señor…

  11. 12 daniela 8 octubre, 2007 en 1:04 pm

    esta istoria ladilla ok……………

  12. 13 Javier Lara 21 noviembre, 2007 en 12:02 pm

    Recordemos aquella frase del Ilustre Bart Simpson que dice que “Si la Rosa tuviera otra nombre igual sería hermosa, aunque se llame apestosa o pedorra”


  1. 1 ¿Dónde están los carros iraníes? « Trackback en 30 enero, 2009 en 4:25 pm

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