Lo que pasa en Chichiriviche… se queda en Chichiriviche

 parrillita.jpg

Una adaptación de la historia original del pana Vigo. Gracias por la colaboración… y a Vero por la foto!

Con sólo dos días de anticipación, como buenos venezolanos, decidimos que íbamos a salir en cambote a algún lugar playero a disfrutar la Semana Santa. Como sabemos, la semana mayor es uno de esos asuetos en los que los individuos de las principales ciudades huímos del mundanal ruido y sólo queremos enterrar los pies en la arena, con una birrita en la mano y haciendo una buena parrilla.

El plan terminó siendo Morrocoy, después de conseguir el contacto de una posada por Internet. Llamo por teléfono convencido de hacer la reservación, aún cuando no he visto ni una foto del lugar.

– Mijo, pero es que esto no es sólo una posada

– ¿Ah no?

– No mijo, esto es un complejo turístico. Acá pueden hacer su parrillada ya que cada “unidad” tiene su parrillera. Además hay piscina.

– ¿Y como es esaaa… “unidad”, señora Magali?

– Bueno, la “unidad” consta de dos habitaciones, su bañito, tiene cocina, la dicha parrillera mencionada, puestos  de estacionamiento y seguridad privada.

– Osea, ¿hay vigilantes?

– Si mijito, todo el complejo tiene su seguridad privada.

Todo por un módico precio que, además, dividiríamos entre los once viajeros del combo.

– ¡Pana! Lo que estamos es resueltos, ¡además con parrillerita! 

Y saliendo de Caracas la frase proverbial:

– Acuérdate de comprarte la punta trasera…

II

12:30 am, pueblo de Chichiriviche. Lidero la caravana y siguiendo las indicaciones de la señora Magali nos adentramos en lo que científicamente se conoce como “carretera de tierra”, tipo de vía de comunicación muy común en la ruralidad de este país. No había un alma en el camino, no había tampoco un poste de luz. En mi mente revoloteaba la frase de nuestra casera.

– Si mijito, todo el complejo tiene su seguridad privada… privada… privada…

A  la distancia veo una luz… un oasis en el desierto, un poco de calma para mi tormento privado. Una urbanización con todos los hierros: piscina, canchas de tenis, jardines… ¡y Seguridad privada! Nada, aquí mismo es.

Me bajo a hablar con el vigilante

– Pana buenas noches, venimos a quedarnos en la unidad de la señora Magali González.

– Su nombre ca’allero pol favol.

– Víctor Moleiro.

(Instante de búsqueda en el libro de control)

– Chamo ¿Tas seguro que este es el lugar? Acá no hay ningún Victol Morales.

– Moleiro, no Morales.

– Ah… (instante de rebúsqueda) igual mi pana, acá no hay ningún Víctor Boleiro

– No es Bo… Bueno, pero yo le alquilé una unidad a la señora Magali González.

– ¡Ah coño! fueses empezado por ahí, lo que pasa es que la unidad de la señora Magali es en el conjuntico de al lado.

Al ver el “conjuntico de al lado” mis peores pesadillas se hicieron realidad.

– Bueh… por tan poca plata tampoco nos podíamos esperar el Club Med, ¿no?

III 

El “vigilante privado” se levantó de su silla, tambaleándose, con los ojos rojos y desviados y una escopeta del tamaño de una escoba. Coño… aquí sí estamos en el libro de control…

Empezamos a bajar las cosas de los carros.

– Chamo, ¡senda piscina!

– ¿En serio? ¿Por lo menos eso está de pinga?

– De pinga para todos los organismos que están viviendo en ella…

Pasamos el trago amargo del sitio como mejor sabemos hacerlo: con cerveza, en la fresca noche de Chichiriviche, sentados en el piso del porche de la “unidad”, a pocos metros de distancia de la Seguridad Privada -dos vigilantes ahora, igualmente borrachos ambos- y unos vecinos del conjunto tratando de jugar con los vigilantes y sus armas.

– ¡Chamo, con eso podemos matal un venao’!

Mas acá alguien dice:

– Coño, por cierto, ¿alguien ha visto la parrillera?

– Verga no…

– ¿Dónde estará esa vaina?

– Chamo, pero empréstame esa escopeta.

– Bueno, pero mosca guón donde echas el tiro, ¡jajaja!

– Roberto no consigue un coño, ayúdalo ahí, esta vaina tiene que tener una parrillera no joda…

En ese instante se escuchan par de detonaciones.

– ¡Mierda! (decimos todos al unísono)

Y los dos vigilantes salen corriendo a la parte trasera del conjunto. Nosotros seguimos igual, ahí en el porche, pero con las cabezas un poquito agachadas cada vez que suena un disparo, como si nos hubiese pasado una bala rozando el coco.

De repente, vuelve uno de los vigilantes

– ¿Pana, que está pasando allá atrás?

– Tenemos un sospechoso boldeando las inmediaciones de los aledaños. (Suenan un par de disparos más)

– ¡Coño! ¿Pero lo van a matar?

– No vale, nada más lo estamos espantando, le estamos apuntando a las pielnas… ¿Tienes un cigarrito ahí?

Y dejan de sonar los tiros y el tipo se instala en nuestro porche, como si fuera uno más de nosotros.

– Coño mi pana, cuando alquilamos esta vaina nos dijeron que acá había una parrillera pero no hemos visto nada.

– ¡Noooo guón! Tú lo que estás es ciego. No la estas viendo polque estás encima de ella.

Bajo la mirada y en el pedacito de tierra en el que estoy veo manchas negras y restos de carbón… y un poco más allá un par de bloques. El vigilante, que se había levantado para ir a su garita, regresa ahora con una rejilla como de un horno viejo.

– Ahí tienes pana, pa cuando montes la calne. Y acuéldate de mí cuando la cocines, ¿oyó?

IV

El último día antes de regresar, ya encendidos los carbones, busco en el refrigerador y no veo la punta. Y pienso: “coño, la verdad no me acuerdo haber visto punta en todo el viaje”. Le pregunto a Roberto que qué pasó con la punta.

– No sé

– ¿Cómo que no sabes marico, no la compraste? ¿Dónde la metiste?

– ¿Era yo quien tenía que comprar la punta?

Anuncios

6 Responses to “Lo que pasa en Chichiriviche… se queda en Chichiriviche”


  1. 1 Fernando 3 agosto, 2007 en 1:05 pm

    Uhmmm, lo bataro sale caro

  2. 2 JC 6 agosto, 2007 en 12:48 pm

    Que caraj podian esperar, puro chaborreo jejeejejje

  3. 3 Nohelis 13 agosto, 2007 en 3:31 pm

    jajajajajajaja… chamo, solo puedo puedo decirte qu bien sin cuento, no es viaje… jajaja

    Saludos,

  4. 4 Nemi 20 abril, 2011 en 3:53 pm

    Hey una pregunata como sta chichiriviche sta lloviendo.?


  1. 1 encontrar Trackback en 29 abril, 2015 en 8:31 am
  2. 2 se puede ver aquí Trackback en 4 mayo, 2015 en 6:41 pm

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s




cagarruticas en 140 caracteres

Escribe tu dirección de correo electrónico para suscribirte a esta cagá e' blog, y recibir notificaciones de nuevos mensajes por correo.

Únete a otros 44 seguidores

Gente que se embarró los zapatos:

  • 544,729 personas

Contacto!

Tus comentarios son bienvenidos en cualquier post de este blog. Puedes escribirnos, enviar fotos, artículos, experiencias a cagaepais@gmail.com o cagaepais2@gmail.com ¿Quién quita que tu seas el próximo irresponsable en entrar en esta cagá e blog?

¡Mosca! ¡No sea pirata!

Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.
Blogalaxia
ecoestadistica.com document.write('');

A %d blogueros les gusta esto: