La vida a los golpes

 

Yubixa terminó cayéndose por las escaleras, rodó como diez escalones pa’ abajo. Leydi, su vecina, fue la única que se acercó a auxiliarla, a ayudarla a ponerse en pie. Sí, la única: en este barrio todos saben pero nadie ve, todos comentan, chismean, critican, pero nadie nunca dice realmente nada, todos se enteran siempre pero ocultos detrás de sus puertas, escondidos tras las ventanas y tras sus propios miedos e inseguridades. Leydi fue la única que se atrevió, una vez más, a prestar su hombro, primero como apoyo para que se pusiera de pie, después como paño para enjugar las lágrimas. Tranquila mana, le decía, vamonos pa’ mi casa un rato hasta que al coñoesumadre se le pase la cosa. Y es que ya Leydi sabe como es la cosa: ni las paredes que separan su rancho del de Yubixa ni el berrinche de Olga Tañón por los altavoces son suficientes para acallar el escandaloso ruido del maltrato a su amiga.

 Ya resguardadas en lo de la Leydi, vuelven a tener la misma conversación de siempre. Que si marica tienes que dejar a ese carajo, que si no puedo porque a ese coñoemadre yo lo amo, que si hay que denunciarlo, que ya es suficiente, que no va a parar hasta el día en que te termine matando coño, que si sí es verdad tienes razón ahora si es verdad que no me la calo más, que si lo mismo me dijiste la vez pasada y aquí estamos otra vez, y otra vez el llanto. ¿Y qué va a hacer Leydi? ¿Qué puede hacer realmente sino apoyar a su amiga, escucharle el lamento, curarle las heridas en las rodillas y los brazos y tratar infructuosamente de curarle las otras heridas, las del orgullo y el corazón? ¿Poner la denuncia? La única vez que lo hizo quedó en ridículo, cuando le pidieron la declaración Yubixa dijo que todo era mentira, que Esteban jamás le ha alzado la mano.

Leydi también sufre, sufre por su amiga, porque se conocen desde chiquitas, se criaron juntas, es madrina del carajito, hasta se han ido juntas de vacaciones, con toda la familia de Yubixa claro, incluyendo al rata pelúa de Esteban. Y pensar, piensa Leydi, y pensar que tanto tiempo estuve enamorada de ese cabrón, menos mal que no fui yo quien finalmente se quedó con él. Aunque hay noches en las que sufre sin compañía en la cama, es en momentos como estos de ahora cuando Leydi agradece estar sola.  

***************************************

Maritere estacionó el carro, sacó la llave del encendido y tuvo el impulso de quitarse los lentes. Sintió entonces el dolor. Reaccionó en medio de su molestia, se bajó del carro con sus lentes puestos. Es verdad, por eso me puse los Gucci, los más grandes. Cuando iba cruzando la calle un Honda Civic del año se detuvo, el conductor bajó su vidrio y le dijo alguna refinada vulgaridad. Ella como si nada, ni siquiera recuerda qué fue lo que le dijo el chamo, siguió caminando altiva, oculta su mirada y su morado tras los lentes. Pero claro que lo vio: como 28 años, ojos verdes, bronceado, bello el tipo y con un buen carro. ¡Todavía levanto! ¡Debería agarrar mis maletas e irme con el primer carajito de esos que me diga una vulgaridad en vez de estarme calando al viejo verde de Julián!

En el café la espera Mónica, ya sentada en una mesa. Se saludan, casi ni se ven en ese proceso: Mónica está más pendiente del Blackberry, Maritere está buceándose al mesonero.

– Tengo que terminar de cuadrar todo este asunto de la reunión con los proveedores, quiero dejar el evento listo para poder irme para Playa Grande el fin de sema… ¡marica! ¿qué te pasó?

– ¿Qué me pasó de qué?

– No te hagas la imbécil Mari, ¡tienes el ojo morado!

– ¡Ah! No chama, jugando tenis ayer, no te imaginas.

– ¡No, no me imagino! A ver ¿Estabas jugando con pelota y raqueta o la variedad en la que golpeas con el ojo el puño de Julián?

– No seas puta Mon. Te dije que fue jugando tenis.

– ¡Ay amiga! ¿Me lo juras?

– …

– ¡Ay chama! ¡Lo mato!

– ¡Ay marica! ¡Ya no sé nada! Lo peor es que veníamos de lo mejor… Después de regresar de Los Cabos estaba de lo más bien todo… Pero es mi culpa, ¿sabes? Es que se me olvidó una cosa urgente que me…

– ¡No chama! ¿Cómo se te ocurre? ¿Cómo que culpa tuya, tú estás loca?

– No sé chama, no sé, no quiero hablar de eso.

Una lagrima corre por su mejilla izquierda, se voltea para secarse con un pañuelo porque sabe que el mesonero la está viendo. No quiere que la vea como un monstruo. ¡Ya marica!, se dice mentalmente, ¡deja de llorar que se te corre el maquillaje! Me está viendo, compórtate. Entonces esboza una sonrisa, forzada, forzadísima.

– ¿Y qué? ¿Te lo vas a calar y ya? Chama, ¿a quién le estás sonriendo?

– Mira al mesonero, al alto moreno. ¿Está bueno, no?

– ¡Ay mija! ¡Vas a salir de abajo!

– Yo con ese sí me pierdo y me monto un chiringuito en la playa y me olvido de todos, ¿sabes?

***************************************

José esperó media hora. Entonces llamó. Sí, ya los viejos estaban en carretera, el fin de semana era todo suyo. Marcó entoces el número de Lucía y le dijo que se viniera, vente. Fue a su armario, buscó entre su ropa interior y consiguió el paquetico de condones. Puso música, cantó a todo volumen, se vio en el espejo, se peinó, se volvió a ver, de distintos ángulos, se sonrió a sí mismo y culminó su ritual de narcisismo dando una palmada y cantando como Willie Colón:

– ¡Tiempo pa’ matar!

Lucía llegó. Llegó más bella que nunca. Se puso los Levis esos con los que se ve bien mami y una camisita que le destaca las teticas. Usss, hola mi vida,  estás bellísima. Pasa que ya vamos a llamar a Domino’s para que nos traiga la pizza.

No, José no es ningún animal. Le acaricia el cabello, le dice cosas lindas y le regaló unas flores. Desde que están juntos Lucía está feliz, le dice a sus amigas que se sacó la lotería porque José es un príncipe. Los padres de Lucía también están contentos, se vé que es un chamo bien. Lucía dice que lo ama, y además sabe que él la ama a ella. También sabe que ese momento va a llegar pronto, pero le da un poquito de miedo porque aún es virgen. En la noche en la que estamos, acá en casa de José solos por todo el fin de semana, piensa ella, tal vez sea el momento. Y entonces un escalofrío recorre su cuerpo: miedo, pero también mucho de emoción.

Y entonces después de la pizza y de ver la comedia romántica con Mandy Moore, porque esa era la que ella quería ver,  empezó la cosa. Un besito, una caricia, después las manos bajo la camisa y qué rico que no se puso sostén. Las respiraciones se aceleran y de pronto cae una prenda al suelo, y después la otra y la otra. Cuando sólo queda la pantaletica Lucía para y le dice: Jose, mejor hoy no.

Lucía se fue llorando y en todo el camino fue pensando qué era lo que le iba a decir a sus padres que le había pasado en la boca. Cuando les dijo que le habían dado un codazo bailando en la fiesta en la que estaba con José los padres quedaron satisfechos. Y es que no había razón para sospechar de José, si se nota que es un chamo bien, de buena familia. Lucía se encerró en su cuarto a llorar el resto de la noche, mientras José le mandaba mensajes de texto pidiendo disculpas a mi reina mi corazón mi vida. Te amo, te adoro, no sé qué me pasó, tú sabes que yo me muero si te pasa algo.

Al día siguiente se vieron, fueron a la 4D y hablaron. José es en el fondo un buen muchacho y seguro no lo vuelve a hacer, piensa ella. Después de algunas lágrimas de ella y mil súplicas de él, volvieron a ser oficialmente novios. Sí mi vida, sabré esperar hasta que estés lista.

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Estas tres historias pueden sonar muy cliché y eso es justamente lo grave: son historias comunes no en la ficción sino en la realidad. A ellas se les une la de Tomasito, que recibe golpes de su papá por lo menos una vez por semana; la de Nancy, que tiene que dejar que el bestia de Saúl se la coja cuando le dé la gana porque si no el hijito de papá la acusa de cualquier cosa y la botan de esa casa y es preferible ser cachifa cogida que desempleada; la de Ramona y Yuleisi, que reciben golpes del mismo hombre sin saberlo; la de Titina, la de Eugenia y la de Indira, que todos los días escuchan resignadas los interminables insultos de sus maridos;  la de Jackson, que ya no recibe los golpes en su casa sino la de los otros niños de la calle, los que son mayores que él.

Ninguna de esas historia tiene final feliz ni triste, simplemente no terminan: la violencia doméstica no tendrá fin mientas los que la padecen no tengan la fuerza, la voluntad, el coraje de denunciarla; mientras los que la ven en el de al lado sigan diciendo: “yo en ese peo no me meto”.

Habrá que seguir escribiendo y comentando sobre estas historias, reflejarlas en su total absurdidad para ir creando conciencia. Y ver qué podemos lograr…

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22 Responses to “La vida a los golpes”


  1. 1 profeballa 26 septiembre, 2007 en 5:45 pm

    Triste realidad. Tu crees que acá hay más violencia doméstica que en España? o es que hay más pero no se denuncia?.

    No entiendo cómo se le puede pegar a una mujer, a un ser humano, o a mal tratar cualquier ser vivo. ¿cóm oreducir la violencia en la vida humana?

    saludos, te sigo leyendo

  2. 2 Pañal de aguamala 26 septiembre, 2007 en 5:46 pm

    lo mejor pa una mujer, es que si le dan un coñazo, que no denuncie un coño, porque en Venezuela no hay ley una mierda y los policias terminan seguro burlandose, sino que agarre sus cachachás y mande pal carajo al hijodeputa que le pega… No sin antes pagarle unos reales a una pila de coños de madre pa que le metan una rumba de coñazos a la rata esa!!!

  3. 3 gj 26 septiembre, 2007 en 7:59 pm

    Las personas adultas toman sus decisiones a veces sin influencias de otras personas…
    Por eso es que la primera persona culpable de la violencia doméstica es la que se deja poner una mano encima y no toma una decisión de hacer algo al respecto…
    ¿¿¿Será que está implícito el dicho que publique hace tiempo de que al venezolano le gusta recibir coñazos en vez de consejos???…
    CeP…

  4. 4 Mariale divagando 26 septiembre, 2007 en 9:45 pm

    Si el marido le pega una vez, es culpa de él.
    Si le pega una segunda, se lo merece! Y es culpa de ella por no haber hecho lo que dice Pañal de aguamala!

  5. 5 Duendecilla 26 septiembre, 2007 en 9:56 pm

    Muchachos muchas gracias, les agradezco infinitamente que hayan puesto su granito de arena en esta lucha….de verdad muchas gracias….

    Una voz no será escuchada, pero millones jamás serán calladas.

    ¿QUIERES SUMAR TU VOZ A LA MÍA?

    ¡NO AL MALTRATO DE LA MUJER Y LOS NIÑOS!

  6. 6 Tcalo 27 septiembre, 2007 en 5:53 am

    exactamente como dices hasta que el abusado no se defienda nada podrá cambiar. Yo no sé si por suerte o por cuaima pero nunca me he conseguido uno que me pegue o trate de pegarme, siempre he dicho que el día que un hombre me pegue le pegó yo a él y si es más grande pués no importa con algun morado lo dejo!. No es para reir, es triste, pero somos nosotras las mujeres las llamadas a cambiar estas historias, somos nosotras las que criamos a los hombres que luego le pegarán a otra!.
    Saludos! Excelentes historias pa’ verse reflejado y abrir los ojos!

  7. 7 Felixmen 27 septiembre, 2007 en 8:15 am

    Señoritas y señoras no se dejen!!! Dejen a esos coñoemadres…

  8. 8 Jeanfreddy 27 septiembre, 2007 en 5:57 pm

    Se le sigue leyendo con cuidado. Sigue, sigue. Tú y El Culto se llevan el premio.

  9. 9 Maikel Ramon 27 septiembre, 2007 en 7:11 pm

    Que va no comparto la deriva feminista de cagaepais. De hecho, me parece bastante razonable la actitud del 2° cuento, aunque no la mas correcta. Pero debe entenderse la arrechera del chamo que le dejaron como novia de pueblo.

    Por otra parte, la actitud de los otros dos carajos si esta mal, aunque no se sabe el otro lado de la moneda.

    El feminismo es una mierda y no me gustaria para nada que llegara a este país, ya tenemos suficiente basura ideologica importada (basta oir las locuras cubanas de Locoven II para volverse loco).

    Alguien por alli puso el ejemplo de España, zape gato con esa vaina. Averiguen lo mierda que son las leyes de divorcio, de genero o de maltrato para el hombre. Se enteraran de minucias como que con la simple palabra de una mujer (no importa si es mentira o verdad) puedes terminar preso por “maltrato”, o que en los divorcios el tipo siempre tiene las de perder : pierde la casa pero debe pagarla (en caso de que este en hipoteca), debe pasarle real a la mujer si hay hijos (no importa si esta trabaja e incluso gane mas que él), si le dices un piropo a una caraja y no le gusta te puede denunciar por acoso sexual y te tocara pagar multa o carcel.

    Puro marxismo sexual, al estilo de nuestro Locoven y su ley del Embudo: privilegios para unos y mierdas para lo demas.

    Los efectos sociologicos de esas leyes feministas ha sido que nadie quiera casarse en ese país al tanto que su tasa de nacimientos es menor de la necesaria para mantenerse. Asi que deben importar gente.

    Yo invito a copiar la eficiencia, el respeto por la ley, el orden europeo, pero no a copiar la basura que se produce en ese continente (ni de cualquier otro).

  10. 10 Mortadela Mortificada 28 septiembre, 2007 en 10:51 am

    Maikel Ramon

    Lo que se desprende de este texto es simple: hay que respetar a los demás. Mujeres, niños u hombres. Si leyeras el texto completo -y los demás textos de este blog- podrás darte cuenta que la lucha es para que el venezolano deje de ser un cavernícola, primitivo y bestia. Sólo así esta cagá e país echará para delante. Ni tu ni nadie tiene derecho de andar por ahí repartiendo coñazos o insultos o abusando de otros.

    Para decirlo en tus propios términos, para ver si tu mente obtusa lo capta: no se trata de “feminismo” o cualquier otra “ideología importada”. Si acaso, el “imbecilismo”, que muchos parecen profesar por ahí.

    A mi también me gistaría hacerte una invitación: no para que COPIES lo “bueno” de Europa u otros países, sino a que hagas “lo bueno” por voluntad propia, porque te nazca hacerlo. Tu no eres ni mejor ni peor que nadie, tu eres igual. El venezolano debe dejar de creerse mejor que los demás, más arrecho y cuatriboleao, con “derecho” a andar por la vida coñaceando mujeres o manejando por el hombrillo o coleándose en los bancos o metiendo 4 maletas cuando sólo se permiten 2. El venezolano tiene que entender que es igual a su semejante… ¿puedes entender eso?

    A los panas del blog: ¡sigan adelante!

  11. 11 Mortadela Mortificada 28 septiembre, 2007 en 10:53 am

    Es más: tan mal está el pana que coñacea, como la jeva que se lo cala. Ambos contribuyen a que esta cagada siga yendo derechito al cuarto mundo.

  12. 12 Yang sin Ying 28 septiembre, 2007 en 11:36 am

    La violencia doméstica es típica de cualquier país, de cualquier estado y de cualquier raza. Es una muestra lamentable de lo primitivo, atávico y a la vez delictivo del ser humano. Una cualidad que no ha perdido en años de civilización. No es feminismo lo que refleja el post, lo que trae a la mesa es en definitiva una muestra (y no puedo estar más deacuerdo con mortadela) de que el venezolano y la venezolana en general sufren y viven en muchos casos este tipo de comportamiento, que es difícil de creer, pero en su mayoría conducen al homicidio o al suicidio, a gusto del facultativo. Lamentable y repudiable siempre. No son leyes feministas las que mencionas, si lees un poco más te darás cuenta que los crímenes de género, y de violencia doméstica, maltrato y discriminación sexual han llegado a niveles tan altos y tan despiadados que fué necesario proteger tanto a la mujer como al hombre. Al menos en mucho de esos países las leyes funcionan, en cambio aquí además de ser ciega, la justicia es muda y mocha.
    Merci.

  13. 13 Maikel Ramon 28 septiembre, 2007 en 6:50 pm

    Claro que es feminismo: la pobrecita mujer golpeada y el malvado y diabolico macho golpeador. Un esquema binario de buenos y malos que ignora otros factores. Como por ejemplo el masoquismo adorado por tantas mujeres que le cabronean esos comportamientos a los maridos, amantes o novios.

    Si la mujer no supo escoger marido y eligio mal, debemos como sociedad pagar las consecuencias de eso? No me parece. Despues de todo, la gran mayoria de ellas es mayor de edad. Nadie las obliga a empatarse, casarse y tirar con ogros, todas tuvieron y tienen el derecho de elegir, si lo usaron mal que corran con las consecuencias.

  14. 14 Mortadela Mortificada 28 septiembre, 2007 en 7:24 pm

    Supongamos que tu te llegas a casar un día. Escoges a una belleza de mujer. Buenísima, honesta, trabajadora. Escogiste muy bien. Ella también a tí, porque es una escogencia mutua. A los 10 años te aburres y empiezas a pegarle cachos. Se te complica la situación, tu amante empieza a pedirte cada día más, y te empiezas a poner irritable. Un día, por que la arepa se le quemó, por ejemplo, le avientas un tremendo coñazo a tu esposa. Nadie la obligó “a empatarse, casarse y tirar con ogros”, pero cuando ella te escogió a tí, tu no eras un ogro. Todos los maridos, antes de casarse, son unos “panes de dios”, pregúntale a cualquier mujer con problemas de violencia. ¿Tiene la sociedad que pagar las consecuencias de tu malhumor? Segun tu corta mente, NO. Pero ella tampoco. Y si, ella a lo mejor se lo caló un día, porque a lo mejor al día siguiente tu la contentaste, y después le metiste otro coñazo, y otro, y otro. Ella te escogió. Que se lo cale, ¿verdad? Todo para que la sociedad no pague las consecuencias.

    Ahora, sólo te digo una cosa: hace diez años tu eras sendo partido para ella, y ella era la suprema mami. ¿Qué pasa si esa “suprema mami” un día se obstina y te corta la paloma? ¿O te mete un tiro? ¿Dejamos esa vaina así?

  15. 15 Yang sin Ying 29 septiembre, 2007 en 12:22 pm

    Lamento intervenir nuevamente, pero no puedo evitar oler un poco de misoginia por aquí…

  16. 16 Mariale divagando 29 septiembre, 2007 en 8:32 pm

    Maikel Ramón, como puedes ver yo sí dejo ver quién soy, por ende debo expresarme responsable y respetuosamente, espero que así tomes mi comentario.

    Primeramente noto que desconoces lo que significa la palabra feminismo. Acá te dejo el significado según el Diccionario de la Lengua Española:
    feminismo.
    (Del lat. femĭna, mujer, hembra, e -ismo).
    1. m. Doctrina social favorable a la mujer, a quien concede capacidad y derechos reservados antes a los hombres.
    2. m. Movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los hombres.

    Como puedes ver, no se refiere PARA NADA a lo que mencionas: “Claro que es feminismo: la pobrecita mujer golpeada y el malvado y diabolico macho golpeador. Un esquema binario de buenos y malos que ignora otros factores”.

    Partiendo desde allí, se pierde un poco el sentido de tu comentario, o más que el sentido, se pierde la posibilidad de que tengas razón.

    Me explico,
    si un argumento se basa en un término en específico pero dicho término no aplica en el contexto, el argumento carece de valor.

    Siendo así, no te juzgo, no tengo intenciones de atacarte. Pero sí te invito a tratar conocer y entender un poco mejor el tema, de manera que puedas formarte una opinión más acertada.

    Saludos!

  17. 17 gj 29 septiembre, 2007 en 11:23 pm

    Culpable son los dos como dijo “Mortadela Mortificada”…
    Ninguna mujer tiene derecho a recibir un golpe por un hombre o mujer sin su previo consentimiento, así como ningun hombre tiene derecho a recibir un golpe por un hombre o mujer sin su previo consentimiento…
    Con esto quiero decir que la persona que se deje golpear y que permanentemente esté en ese plan toda su vida es porque le gusta… Quizás en su otra vida era una pera de boxeo y ahora siendo humano no se puede dirvertir como antes… Hay que aceptarlo como tal de que sufre un grave problema de masoquismo crónico, el cual no es bien visto por la sociedad pero por está persona es de lo más normal, así como a uno le gusta un dulce o una buena comida, a estos le gustan que los golpeen… Porque sinceramente, hay que estar enfermo para dejarte pegar todos los días y no tener suficiente amor propio y no tener autoestima para querer evitar que te golpeen… Así sea pegandole de vuelta…
    CePuñezatos…

  18. 18 Maikel Ramon 6 octubre, 2007 en 10:44 am

    mariale, revisa la 1° de las 2 definiciones de feminismo que has pegado de la RAE, observaras (claro, si dejas un rato de buscarme pelea) que coincide con lo que he escrito acerca de esa ideologia. Dice: “Doctrina favorable a la mujer”. No dice: “Doctrina que favorezca tanto a la mujer como al hombre”.

    Bye

  19. 19 Mitchele 7 octubre, 2007 en 3:08 pm

    Que heavy, la verdad.

    Pero es un drama. Justamente en estos días precencié el maltrato de un marido a su compañera que lo ayudaba en el kiosko donde fui a comprar una botellita de agua mineral y un dulce. Fue tan fuerte, tan lamentable, que por un segundo pensé decirle al tipo: “¿Sabes, qué? Quédate con tu agua y con tu dulce, que tu no te mereces que te compren nada!!!..dos segundos después, decidí que era mejor quedarme callada, de lo contrario, el mamarracho ese también le iba a echar a su mujer la culpa de que yo no le comprara; y seguramente pasaría de la violencia verbal a la física.

    Cobardes, eso son los que golpean a cualquiera que no sea lo suficientemente fuerte como para defenderse!!

    Me gusta tu blog, como quiera que te llames… Es muy fuerte, pero desgraciadamente, es nuestra realidad. Te felicito, porque además, escribes muy bien.

    Mitchele

  20. 20 Divorcio Rapido 4 enero, 2008 en 5:29 pm

    que buen blogs la verdad es que me gusto mucho

  21. 21 vente nappes 15 octubre, 2012 en 2:27 am

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