El clavito en Maiquetía

Debo confesar que este es un post que tengo rato debiéndome a mi mismo. Es una idea a la que vengo dándole vueltas en la cabeza hace largo rato ya. Y nació por una actitud que he visto con demasiada frecuencia por aquí, en otros blogs y en la conversación diaria, cotidiana: lo desdibujado que tenemos el sentimiento de pertenencia, de lo que es nuestro.

Nosotros los venezolanos hemos dado tantos tumbos en la cuesta abajo que nos ha tocado vivir que nuestro concepto de nacionalidad se nos ha trastocado. Para nosotros ser venezolano no es algo que se es, sino algo que se padece. Hasta ese punto hemos llegado.

Quizás sea una manifestación más de que el “estilo” de quien nos malgobierna se haya permeado hacia abajo. Quizás sea otra demostración más de que todos somos, muy en el fondo, un poquito Chávez. Que el peor “Barrio Adentro” es el llevamos adentro de la cabeza. Pero llegamos al punto en que la menor crítica, el menor desacuerdo, hace que seas menos venezolano que los demás. Criticar conlleva a perder la nacionalidad. Es ese mismo “o estás conmigo o estás contra mí”, esa aberración maniqueísta que impera en estos tiempos locos, que hace que dos personas que se odian tanto como Chávez y Bush, por ejemplo, terminen siendo iguales, exactos como dos gotas de agua, aunque estén en lados opuestos de la calle.

Repasemos.

Hasta donde yo sé, uno es venezolano:

– por mala leche, por el hecho de haber nacido en esta cagá e país. (Art. 32 parágrafo 1 de la Constitución)

– por ser hijo de Lourdes y Argimiro (de padre o madre venezolanos, mayores de edad, bueno, no siempre, ciertas condiciones aplican, etc etc. Art. 32, parágrafos 2, 3 y 4, misma fuente), o

– por elección (extranjeros que en dudoso uso de su voluntad llegan aquí y dicen “aquí me quedo”, Art. 33 de la misma fuente)

Ahora bien. De acuerdo al mismo libracho ese, los Art. 34 y 35 dicen que uno no pierde la nacionalidad así diga que este mosquero donde vivimos es una mierda o que somos el tierrero más anárquico o que pocas cosas buenas salen de aquí o lo que sea. De hecho, según el mismo librito, en sus art. 57 y 58 se garantiza que uno pueda decir lo que quiera, sin censura y de manera libre y plural.

La nacionalidad, señores, uno no la escoge. Pero tampoco la pierde por expresar una opinión.

Nadie tiene derecho a decir, decirte o decirnos “si piensas así, vete”.

Hemos llegado a niveles tan absurdos como tolerar que se regale nuestro dinero en nombre de una ideología, mientras aquí se pela la bola pareja. Hemos caído tan bajo que permitimos que agentes extranjeros manejen elementos cruciales de seguridad como nuestra identificación, por ejemplo. Nos hemos bajado tanto las pantaletas que permitimos que guerrillas hagan campamentos en nuestro suelo y se paseen por este mierdero como Pedro por su casa. Ah, pero el traidor a la patria es el huevón que alza la voz para quejarse del que echa basura en la calle. El que sueña -para todo esta mierda- con un futuro distinto a esta falsa idea de consumismo vacío y hedonismo desenfrenado sin ahorro ni planificación que impera en toda la sociedad. El menos venezolano es el que señala esta glorificación de lo mediocre, este rancho eterno en que se nos ha convertido el país, y dice “esta vaina no está bien”. El que debe renunciar de inmediato a su nacionalidad e irse corriendo, porque aquí no queremos antipatriotas, es el que dice que todo está patas arriba. ¿Quién es más traidor? ¿Hasta dónde se han desdoblado los valores? 

La crítica, el disenso, no hace a nadie ni más ni menos venezolano. 

Lo que me lleva a la parte 2, que es la que justifica el título de este post. De acuerdo a los mismos ayatollahs, todo el que sale del país pierde automáticamente su nacionalidad. Venezolano es el que se queda aquí, de acuerdo a ellos mismos, “echándole bola” (no sé a qué, lo confieso) mientras que el que pone una patita afuera deja de ser venezolano automáticamente. Qué bajo hemos caído. Y ojo, esta actitud se ve en todas las clases sociales, en cualquier parte del país, en personas de pensamiento incluso distinto.

“¡Ah, pero cualquiera critica desde Madrid! ¡Desde Miami! Si son tan venezolanos, si les duele tanto esto, ¿por qué no vienen y le echan bola aquí?” De ahí al paredón, a la dilapidación, a la hoguera, hay apenas milimetros. Abramos los ojos. Lo que estamos viviendo es una diáspora. Muchos se han ido por sinvergüenzas, es cierto. No seríamos venezolanos si no fuera así. Pero muchos se han ido prácticamente corridos de aquí. Exiliados. Transplantados. Dejando familias atrás. Muchos se irán y no volverán. Otros se irán y, aunque quieran, no podrán regresar. Quizás en un futuro todo el que esté afuera no pueda volver, y morirá como mueren muchos cubanos, por ejemplo, cantando su saudade por la isla en clave de salsa, como murió Celia Cruz, por ejemplo. Métanse algo en la cabeza: irse o quedarse, es algo personal, y no establece distintos grados de venezolanidad o de nacionalidad. 

La nacionalidad no es algo que se padece. No es una chaqueta que podemos guindar en un clavito, apenas sales por emigración en Maiquetía, y que te pones de vuelta cuando regresas. El otro día hablaba con unos amigos sobre este tema, y les decía que da risa ver como algunos inmediatamente te “quitan” tu nacionalidad, por el simple hecho de que criticas o sales del país, y luego los ves por ahí defendiendo a muerte a un Real Madrid o a un Barcelona o a Ferrari, por poner un ejemplo, gritando “Alirón” o “Visca Barça!”, muchos sin ser españoles o catalanes o italianos, sin siquiera haber ido nunca allá o estado en esas ciudades. Para decirlo en una sola frase: duele más una afición deportiva ajena que la propia nacionalidad. Y que me perdonen los fanáticos verdaderos por ponerlos de ejemplo, que siempre habrá al que le duelan de verdad, sin parejerías, los colores de tales o cuales equipos. ¿A cuántos de estos ayatolitas no les harían lo mismo que ellos le hacen al que disiente aquí en Venezuela? “Si tu no eres igual que yo, ¿qué haces vistiendo mi franela?”

Amigo oficialista, amigo opositor, amigo “nini” o indiferente: el que está en la acera de enfrente piensa distinto a usted, sin duda. Usted puede decirle lo que quiera, con algunas restricciones, claro, pero del color o el tono que quiera; vaya y pase. Pero decirle -o creerlo- menos venezolano que usted, es un error que contribuye a que esto sea, sin duda alguna, una cagá e país. 

17 Responses to “El clavito en Maiquetía”


  1. 2 Juanchofunk 21 mayo, 2008 en 12:18 pm

    esto para unos es descubrir el Agua tibia, pero para otros podrá ser una ofensa. Pero lo arrecho del caso es que esta gente es como si tubieran una montaña llena de mierda y dicen: “con mi mierda no te metas”.

    Yo mas que estar de acuerdo o a favor, es que no entiendo a ese tipo de Gente, esa que escucha Regueton o musica extrangera, voltea la jeta cuando le hablan de música Venezolana, pero que alguien le diga algo, que la razón siempre la tendrán. Un saludo.

  2. 3 Hernan 21 mayo, 2008 en 3:12 pm

    Excelente post! que bueno que regresaron! sigan adelante….

  3. 4 gj 21 mayo, 2008 en 10:23 pm

    Sin duda alguna, cuando alguien siente su país, su gente, su tierra como suyas y que otros individuos comparten contigo ese sentimiento igual o en mayor medida que uno, al momento de tener una disparidad bien sea política, económica, social y/o deportiva y te llegan a discriminar por eso, el mojon mental que tienen flotando en el cerebro, no lo dejará nunca ver más allá de lo que él quiere ver…
    CeP

  4. 5 Duality 22 mayo, 2008 en 2:46 pm

    Te voy a dar 1000% la razon a este post, porque es asi, en realidad pasa, y de hecho soy prueba viviente de ello, literalmente cuando quiero expresar que desearia irme del pais, para formarme profesionalmente mejor, personalmente para madurar, porque en este pais no se puede vivir asi, me caen encima, me dicen antipatriota, vete maldita vende patria, osea, son cosas que van mas alla de la ignorancia, y creanme, estas son las mismas personas que en cuanto se les presenta una oportunidad de viajar fuera de Venezuela, no lo piensan ni dos veces para irse. Y no hay mas que decir señores, somos VENEZOLANOS aqui y o en Pekin, y eso NADIE lo va a cambiar…
    Besos a todos

  5. 6 Plop 23 mayo, 2008 en 7:22 pm

    jeje, ta bueno… saludos desde el chiguire

  6. 7 Daniel Lara F. 24 mayo, 2008 en 2:22 pm

    Ciertamente, el traidor no es el que la caga, sino el que señala la cagada.
    Buena esa.

  7. 8 Ana 25 mayo, 2008 en 3:47 am

    Como siempre sólo se les puede dar la razón, por donde lo veas los venezolanos tenemos un gran problema con nuestra nacionalidad ya sea sintiendola o entendiendola, tan infinitamente jodido como nuestro país está nuestra identidad como venezolanos

  8. 9 yta 26 mayo, 2008 en 4:53 pm

    Increíble el texto!

    Tu punto de vista es super acertado. Y al igual que Duality, soy un ejemplo de ello. Salí de mi patria hace 5 años, con el corazón hecho pedazos, a la ciudad rosada: Miami. Desde allí escribía sobre Caracas, sobre Venezuela y sobre el drama de ser inmigrante. Siempre recibía la misma respuesta: si tanto te duele, ¿porqué no te regresas? —> la vende patria.

    Me sentí tan mal que en un momento pensé en regresarme. Era cuando hacía el posgrado de periodismo de investigación y pensaba que podía aportar mi grano de arena a la carrera. Craso error.

    Al llegar me recibió el olor a mierda de Maiquetía. Mis amigos ponían en duda mis esfuerzos y los consideraban ‘mierda’ por cuanto:

    YO SOY MEJOR QUE TU AQUI, ergo, SI TU TIENES EXITO AFUERA ES PORQUE AFUERA DEBE SER PEOR QUE YO, porque nadie es = MEJOR QUE YO.

    Si, cierto. En Venezuela me iba mal. ¿Las razones? Pensaba diferente a la media de la población. Por eso me fui. Por eso se iran otras MUCHAS más personas. No pueden pretender castigarnos quitándonos nuestra nacionalidad. Soy tan venezolana como ustedes y lucho por mi patria a mi manera, desde gringolandia, como se puede.

    En cierta manera estos ‘ayatolas’ hicieron algo que nunca antes se había pensado: que la venezolanidad como concepto de arraigo transcendieran las fronteras geográficas.

  9. 10 javo01 27 mayo, 2008 en 1:23 am

    pana, eres el mejor escritor que he leído en años

    qué bien llevado el discurso!

    felicitaciones

    Javo

    _

  10. 11 Héctor 28 mayo, 2008 en 3:42 pm

    El país se ha diluido en agua en orina, no se. Casi no queda nada de él. Tengo familiares en el exterior que ya no se saben si son venezolanos o recuerdan haberlo sido.

    Un sentimiento de desilusión predomina en el ambiente. La gente se ha abatido. Es decir, ha perdido el ánimo, la fuerza y la energía.

    Aunque no me siento perdedor ni derrotado, sino con ánimo de pelear, creo que necesitamos unirnos y abrazar una causa que nos mueva y nos haga rebelarnos, sin lamentarnos del país que tenemos.

    Cambiar la óptica, ver de otra manera, actuar asertivamente…

    El que tenga una buena idea, que a diga.

  11. 12 Esta pana 13 junio, 2008 en 12:02 am

    Terminé de leer y pensé el mismo comentario que luego vi escrito de primerito: Bravo.

  12. 13 Luis Mendoza 15 junio, 2008 en 7:31 pm

    Bueno comparto en gran medida lo que dice el post, pero yo soy de los que cree que vaya a donde una vaya jamas debes perder lo que te hace venezolano, no me refiero a la arepa o al joropo, me refiero al sonreir aun cuando las cosas se vean mal, yo tengo 28 años en este pais, naci aqui, vivo aqui y muy probablemente morire aqui no señalo a quien decide irse, pero la pregunta seria ¿si el pais sale del marasmo y la desidia en que se encuentra? ¿los que estuvieron afuera regresaran con ganas de aportar? ¿o regresaran solo a disfrutar del esfuerzo y de los logros de quienes si pelearon hasta el final? no quiero sonar inquisitorio simplemente lo someto a una duda interna, todos sin duda alguna seran venezolanos pero creo que siempre existira ese pequeño gramo de duda…

  13. 14 Alejo 16 junio, 2008 en 10:20 am

    Desde mi punto de vista el problema no radica en criticar a las personas que se han ido del país y llamarlas vende patria o lo que sea, esas personas tienen sus motivos por haberse ido y no hay que juzgarlas por eso, el problema radica en que muchas de estas personas que viven afuera (OJO: no todas) se comportan muy distinto en su “nuevo país” que aquí en Venezuela. Allá sí respetan las leyes de tránsito, no botan basura a la calle, no lanzan cervezas o botellas al aire en los juegos de beisbol o fútbol, son amables y decentes con las demás personas, en fin, son otras personas totalmente diferentes. Pero cuando llegan aquí lo primero que te dicen es que cómo extrañan comerse una luz del semáforo, cómo extrañan beber en la vía pública y poner música a todo volúmen, cómo extrañan sobornar a un policía o a un fiscal cuando infringen la ley, cómo extrañan manejar con una cerveza o un trago en la mano mientras van a la playa, cómo extrañan todas esas cosas que allá no pueden hacer porque “las leyes son muy duras” y las multas por cualquier infracción duelen en el bolsillo. Allá sí se comportan como personas decentes pero cuando pisan el país se transforman automáticamente en el “típico venezolano” y alaban todas las cosas chéveres que podemos hacer sin que nada o nadie las impida.

  14. 15 guatuzy 21 junio, 2008 en 5:24 pm

    Me fui hace hace mucho tiempo de Venezuela, no me arrepiento y no he dejado de ser venezolano por haber adoptado la nacionalidad de la nacion que me acoje. No regresaria nunca a Venezuela ya que de antemano se que mi aporte nunca sera bien recibido y eso lo note cuando decidi visitar el pais 11 anos despues. Tristemente esos que tanto critican aquel que deja el pais en busca de un futuro mejor poco aportan a un pais que desde hace siglos ha estado tratando de buscar su identidad y un rumbo fijo.

  15. 16 Lanegra 3 julio, 2008 en 5:12 pm

    Excelente post. Estuve cuatro anios afuera, volvi a Venezuela y me di cuenta que podia “echarle bolas” el resto de mi vida y nada iba a cambiar..marche mucho, escribi mucho y en cierto punto hay que decidir entre una vida de sacrificio con la esperanza de que las cosas mejoren a futuro o un presente donde se pueda disfrutar de una vida mas tranquila.
    Asumo que soy muy comoda. Vuelvo una vez al anio, como arepas y despues regreso a lo mio. Eso no me hace menos patriota que los que convierten todos sus bolivares a dolares y generan uga , los que venden el cupo CADIVI o los que se cortan la mano por el real madrid.
    Estamos inventando una nueva venezolanidad…me pudo nostalgica este post =)

  16. 17 alentorn 20 septiembre, 2008 en 8:50 pm

    te felicito hermano tremendo escrito yo tambien me siento muy pero muy venezolano y amo esta montaña de mierda pero da mucha tristesa cuando uno viaja a europa y ves como paises tan pobres son tan ricos y se vive tan bien y es algo totalmente ilogico que sigamos soñando con que este pais va a cambiar yo tengo 2 carreras tecnicas y una especializacion en la ucv y tenga que trabajar de taxista ya que me es mas rentable que trabajar un alguna de las empresas que ha podido sobrevivir en este hermoso pais que dios le dio de todo por que vamos a ser justos venezuela es hermosa por donde la mires y no se puede comparar con ningun pais del mundo es que tenemos de todo y no tenemos nada y me voy en pocos dias a vivir en el extranjero pero sigo siendo venezolano amo a este pais que dio esposa e hijos y 38 años buenisimos besos a todos


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