Cinco breves escenas un día cualquiera en Caracas

Macaracuay, lunes, 10 de la noche.

En la parte más oscura de una curvita, unos tipos le sacan la tapa a una alcantarilla. Luego se esconden, pero la espera no va a durar mucho. A los 10 minutos un chofer desprevenido cae en el hueco.

Se acercan. El pobre chofer reventó el tren delantero, y está medio inconsciente, sangrando, recostado del volante. Se meten por la ventana, le quitan la cartera y el celular. Se van cagados de la risa, orgullosos de lo fácil que estuvo sacar su “botín”. Allí queda el tipo escoñetado, desangrándose.

***

La Urbina, lunes, 11 y media de la noche.

Apenas a un par de kilómetros de la escena anterior, un chamito, de aproximadamente 15 años, rebusca entre el gamelote que “adorna” un terreno baldío. Una sonrisa le ilumina el rostro. Acaba de conseguir algo que puede servirle para calmar el ansia que tiene. Una piedra. Pero no de las que se fuman. De las otras, de las que su peso se mide en kilos. Ahora sólo falta esperar que pase un “incauto” para dejársela caer en el parabrisas.

Ese incauto no es tan incauto. Es, más bien, incauta. Madre de una hija, va a buscarla a una fiesta, para evitar “que algo pueda pasarle”. La pobre no sabe que ese “algo” que tanto teme está a punto de pasarle a ella misma. Segundos más tarde tendrá la cara destrozada. Todo esto para quitarle el reproductor. Al que a lo mejor ya ni el CD le sirve. Todo eso a metros de un módulo del VIVEX. Nadie hizo nada.

****

Autopista Caricuao-Montalbán, lunes, 3 de la mañana.

Un indigente le cae a coñazos con una piedra a una defensa para robarle el aluminio. Ya casi no quedan. Como hace unos meses algún otro indigente se robó los cables de la luz, el trabajo está complicado. Estuvo a punto de machacarse un dedo, pero al final pudo arrancar la anhelada pieza que algún inescrupuloso “comerciante” le comprará por unas monedas, lo suficiente para la de Motatán y un par de piedras.

Se aleja poco a poco, arrastrando la pieza, dejando atrás un hueco. Por ese mismo hueco, en tres o cuatro horas, se irá otro carro pal Guaire. Ojalá esta vez no muera nadie.

****

El Rosal, martes, 9 y media de la mañana.

El candidato discute si le hace falta un pelo de Photoshop a su foto. Por más que trató, la sonrisa le salió forzada. Ayer dijo en un programa de televisión que, de llegar al coroto, él sí, él va a ponerle mano dura a la inseguridad. Alguien llega con un CD para ver si le gusta. “Es su jingle, candidato. Le pusimos reggaeton, eso es lo que le gusta al pueblo”.

El candidato retuerce un poco la cara, pero su asesor le dice que está bien. “Esa vaina sube cerro, chico.”

****

Carmelitas, martes, ¿a quién le importa la hora?

El ministro se mira en el espejo y no puede reprimir una sonrisa. Sí, ayer lo dijo. Sintió orgullo diciéndolo. “Cero, ni uno solo, ni un solo muerto este fin de semana en Caracas”. Sus cifras solo a él le encajan, le cuadran. Y lo peor es que se apresuraron a meter el embuste: imagínense lo idílica que será la vida en esta cagá e país cuando comiencen la Policía Nacional y el Decreto Ley del Delator y del violador de los Derechos humanos, perdón, de la Inteligencia. ¿Irá a decirnos el ministro en algún futuro lunes que resucitó gente el fin de semana?

No creo que le importe. Ni uno solo de los muertos, ni las madres, ni las viudas, ni los hijos que quedan regados. Sólo importa negarlo todo, mentir, demostrar “eficiencia”, para asegurar más poder, más dinero, más tiempo. A nosotros, a los de “a pie”, como tanto le gusta decir en la prensa, nos queda sobrevivir. Cada quien que se crea la mentira que quiera. La realidad la sentimos, la sufrimos, la sangramos en las calles.

Cagá e país.

10 Responses to “Cinco breves escenas un día cualquiera en Caracas”


  1. 1 Angie 5 junio, 2008 a las 10:00 pm

    No puedo evitar enfermar de gastritis cada vez que le veo la cara tan lavada a este tipo diciendo estas cosas. Si lo tuviera en frente le entraba a coñazos. Ahora capaz me meten presa porque no lo puedo ni ver.

    ¿Será que sólo si mueren conocidos de él cuentan en las estadísticas o cómo es la vaina?

    Ya me estresé, mejor me voy a dormir…

  2. 2 gj 5 junio, 2008 a las 11:39 pm

    Es una desgracia lo que sufrimos día a día, pero como siempre dicen en su post…
    Ya estamos montando en el tren de la infelicidad rumbo al país cuartomundista que siempre hemos soñado…
    CeP

  3. 3 Juachofunk 6 junio, 2008 a las 4:22 pm

    Claro, con todo eso ahora entiendo por que en la publicidad siempre ponían “Rumbo al socialismo del Siglo XXI”

    No joda

  4. 4 Tanos 7 junio, 2008 a las 7:02 pm

    La ciudad se encierra a ver telenovelas
    se levantan fortalezas, se prenden velas
    alla afuera los revolveres no respetan,
    plomo revienta y nadie se alarma mas de la cuenta

    Valle de balas vivo en un valle de balas,
    valle de balas mi ciudad esta brava

    Cada quien cuenta su cuento de atropello
    cada cual saque a pasear su propio miedo
    alla afuera los revolveres no respetan,
    plomo revienta y nadie se alarma mas de la cuenta

    Les suena conocido???

    Tanos

  5. 5 Plumbus 9 junio, 2008 a las 9:57 am

    “Rambo, el socialismo del siglo XXI”

  6. 6 Niggel_001 10 junio, 2008 a las 9:11 pm

    Y no solo en Caracas pasa chamin, preguntame a mi que vivo en la que llamaban la ciudad mas segura de Venezuela (Barquisimeto) ahora lo seguro es que te van a dejar en interiores si sales despues de las 9 p.m. Una cosa, el de la foto como se llama por fin? segun tengo entendido el muchachito tenia 10 o 15 cedulas y todas con nombres y numeros distintos (Algunas como extranjero) Es que los chavistas son ciegos que no ven como les hacen la puñeta en la cara?

    Tremenda cancion esa Tanos!

    Un besote Angie!

    saludos a los demas

    CeP y mas nah!

  7. 7 Bob Sacamano 16 junio, 2008 a las 11:27 pm

    Una pregunta, que es “suficiente para la de Motatán y un par de piedras”; lo de las piedras, me lo imagino, pero no se que es Motatán.
    Muy buen blog, felicitaciones.

  8. 8 pedroso 17 junio, 2008 a las 5:47 pm

    Amigo Bob, primero te pido excusas porque muchas veces uno escribe y olvida que por internet te pueden leer de cualquier parte del mundo, me imagino que eres un lector de otro país… Te traduzco:

    En Venezuela “Piedras” es una presentación de pasta de residuos de cocaína de muy baja calidad y precio barato, para ser fumada. “Motatán” es la marca de un aguardiente anisado, igualmente barato, toma el nombre de un pueblo de los andes venezolanos.

    Gracias por la lectura… abrazos

    Pedroso

  9. 10 Juanbrujox 20 junio, 2008 a las 11:02 pm

    Excelente articulo… que tristeza este pais degenerado


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