Posts Tagged 'Muerte'

La Virgen, el Niño, el Hierro

Seguimos admirando el arte mural revolucionario venezolano del Siglo XXI. En esta ocasión, mostramos una representación belico-religiosa de la Virgen y el Niño, una imagen  que ni Miguel Angel en la Capilla Sixtina…

Sin comentarios adicionales… por lo menos de nuestra parte.

“Feliz Navidad Sangrienta”

Históricamente hablando, la Navidad siempre ha sido un mes de mucha celebración y fiesta en Venezuela. Mediado el mes de noviembre, cuando algunas organizaciones -públicas y privadas por igual- pagan las utilidades del año a sus trabajadores, se registra un crecimiento más que notable en el gasto del individuo promedio: justa recompensa para el individuo que se ha esforzado durante todo un año, de sol a sol, sudando cada centavo, el depósito del aguinaldo viene a convertirse en el oasis revitalizador.

En un comportamiento desproporcionadamente compulsivo (que debe generar la más grande de las angustias marxistas al “dueño” de la primera magistratura bolivariana) la gente invade calles, centros comerciales, supermercados, bazares de ocasión, concesionarios automovilísticos, agencias de viajes, zonas de buhoneros o cualquier recinto donde “se pueda echar encima” los tres cobres de más o la engordada cuenta bancaria que nos brindan los últimos meses del año.

En Navidad los sentimientos y las circunstancias se maximizan: el individuo alegre se alegra más aún, el triste se entristece en demasía, el bonchón se encuentra en la mejor época para disfrutar jolgorio tras jolgorio y el pantallero se presta para exhibir más de lo que comúnmente exhibe. En Navidad el dorado refulge más, el cielo se torna más azul y, lamentablemente, el rojo se tiñe aún más de rojo.

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Vamos con retraso…

hugo-chavez

Gracias a Cyberangel por colaborar con esta cagá e blog.

Si al azar se le propone a un juez español tomar un atajo que implique evadir las normas legales, probablemente el juez responda con una negativa firme e inmediata, porque estaría claro que se está cometiendo un delito -y digo probablemente porque existe la posibilidad, remota claro, de que acepte tomar dicho callejón.

Si le proponemos lo mismo a un juez londinense muy probablemente éste nos advierta que de recurrir a ese atajo que evita, elude o trasgrede los caminos de la ley, nos conducirá indudablemente a la cárcel más temprano que tarde. De hacer lo mismo con un juez japonés, y al azar como en los casos anteriores, calculen, cuál sería su respuesta sumando los años que tiene esa cultura y lo eficaz que es hoy en día.

Ahora, ¿por qué es buena idea respetar la norma? Sencillo… porque si no lo hacemos sobreviene el caos, y aunque dentro del caos exista un orden los seres humanos no somos tan listos como para vivir sin reglas que ayuden, entre otras cosas, a mejorar el tráfico, a prohibir la muerte a disparos o cumplir con los horarios.

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¿Otra vez la misma historia?

(c) El Nacional

(c) El Nacional

Estos carajos de verdad no aprenden. Mientras siguen celebrando sus diez años de haber ganado el poder el país entero sufre el caos generado por las lluvias. Estados enteros declarados en emergencia, miles de personas damnificadas, desgracia colectiva, angustia, desesperación… pero lo importante para el presidente y sus jalabolas es modificar la Constitución para la perpetuación en el poder. De lo que no se dan cuenta es que, si seguimos por el camino que estamos andando, en menos de lo imaginado no habrá país que gobernar.

Así son las cosas, el sol no se puede tapar con un dedo ni las lluvias detenerse con una enmienda. En esta ocasión  reproduzco un escrito que nos envió La Sis dedicado al tema de las lluvias.

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Amargura, tristesse y disociación (II)

Ya lo mencionó mi compañero Pedroso hace algunos meses: hay frases recurrentes que no resisten ninguna lógica o análisis concienzudo: frases del tipo “aquí, jodido pero en Caracas” o “Caracas es Caracas y lo demás es monte y culebra”. Sin embargo seguimos viendo y escuchando gente que no solo dicen esas frases, sino que las dicen con la convicción y el orgullo del que se sabe en una ciudad espectacular.

Dostoievski mostró irritación hacia la actitud que tienen los ginebrinos con respecto a su ciudad; no entendía cómo era posible que se sintieran tan orgullosos de su terruño. “Miran las cosas más simples, hasta los postes de la calle, como si fueran lo más hermoso y extraordinario”. La cosa es que Dostoievski era, ante todo, muy ruso y, para colmo, antioccidentalista. No sé si Ginebra es una ciudad tan espectacular -no he tenido oportunidad de visitar Suiza- como parece serlo para sus propios habitantes, pero estoy seguro que es una ciudad en la que impera el orden, la limpieza y la tolerancia, y ciertamente no debe carecer de cierto encanto y belleza.

En la primera parte de este escrito hice referencia al libro “Estambul” de Ohran Pamuk. El premio Nóbel de literatura sostiene que en su ciudad natal reina un sentimiento de amargura del cual los mismos estambulíes se sienten orgullosos. No es un orgullo evidente, no es que la gente va por la calle diciendo: “Estambul es una ciudad llena de amargura y a mí me gusta así”, ese orgullo se hace manifiesto en el día a día de esa ciudad, en el ir y venir de sus habitantes, en toda esa vibra de ciudad que Pamuk describe en un extensísimo y magistral párrafo que describe a Estambul y la hace sentir como nuestra. Por lo menos a mí me cautivó, de hecho, me hizo sentir en ciertos pasajes que no hablaba de lo que queda de Constantinopla, sino que más bien hablaba de Caracas.

¿Cómo es posible, entonces, que el caraqueño hable de su ciudad con frases que desbordan orgullo?

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Muertos de segunda


¿Qué indigna más? ¿El asesinato a sangre fría de otro ciudadano, o la misma sangre fría que se usa para “echarle tierrita” encima?

Para algunos pareciera que no fuera ni lo uno ni lo otro, sino que los medios hablen de ello.
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Cinco breves escenas un día cualquiera en Caracas

Macaracuay, lunes, 10 de la noche.

En la parte más oscura de una curvita, unos tipos le sacan la tapa a una alcantarilla. Luego se esconden, pero la espera no va a durar mucho. A los 10 minutos un chofer desprevenido cae en el hueco.

Se acercan. El pobre chofer reventó el tren delantero, y está medio inconsciente, sangrando, recostado del volante. Se meten por la ventana, le quitan la cartera y el celular. Se van cagados de la risa, orgullosos de lo fácil que estuvo sacar su “botín”. Allí queda el tipo escoñetado, desangrándose.
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cagarruticas en 140 caracteres

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